Onicofagia o morderse las uñas: causas y tratamiento

Las consecuencias de la onicofagia -morderse las uñas-, van desde infecciones en dedos, uñas y encías, hasta úlceras en labios y diversas malformaciones.

La onicofagia, o el acto de morderse las uñas es una conducta muy frecuente, sobre todo en niños, niñas y jóvenes. Aun así, profesionales de la medicina, la psicología o la odontología aún no encuentran una solución definitiva a este problema, en todos los casos. Para algunas personas, es solo un hábito molesto que puede ser superado con simple fuerza de voluntad durante la infancia; mientras que existen otros casos en los que la conducta se presenta de manera compulsiva, mostrando una gran resistencia a todo tipo de tratamiento.

Debido a que es un fenómeno muy común, la onicofagia o morderse las uñas es muchas veces una práctica subestimada -y relativamente aceptada socialmente-; sin embargo, esta ha sido relacionada con diversos padecimientos de tipo físico y psicológico.

Por lo general, se le identifica como una reacción particular a situaciones estresantes; no obstante, no existe una explicación única sobre sus causas, ya que esta conducta se presenta en otro tipo de escenarios.

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¿Qué es la onicofagia?

La onicofagia es el acto de morderse, comerse o roerse las uñas. Por lo general, quienes la padecen no tienen preferencia por algún dedo en especial, y el control que tienen sobre este impulso es muy variable (Ghanizadeh, 2011). La mayoría de personas afectadas no se suelen percatar de cuando están mordiéndose las uñas, experimentándolo como una rutina y sin notar que se están aficionando a ello. Esta condición no es considerada una conducta patológica en todos los casos, sin embargo, existen individuos que afirman no poder detener esta práctica indeseable, por lo que requieren apoyo terapéutico (Siddiqui, Qureshi, 2020).

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastorno Mentales (DSM-V) no le brinda a la onicofagia o morderse las uñas una categoría propia, considerándola como un trastorno de comportamientos repetitivos centrado en el cuerpo, dentro de una dimensión más grande: Otros trastornos obsesivo compulsivos y trastornos relacionados especificados (American Psychiatric Association, 2013). No obstante, numerosos profesionales reconocen esta práctica como un problema de salud importante, y han desarrollado distintas metodologías para intentar controlarla.

¿Quiénes padecen onicofagia o el impulso de morderse las uñas?

La onicofagia puede afectar tanto a niños y niñas como a adolescentes y adultos. Sin embargo, los estudios establecen que esta no suele iniciar hasta después de los tres o cuatro años y es mucho más común en niños y niñas y jóvenes. La prevalencia suele aumentar de la infancia a la adolescencia para luego decrecer en la edad adulta (Ghanizadeh, 2011). Algunas veces, las y los adolescentes afectados suelen reemplazar esta práctica por morder lápices, el cabello u otros objetos que tengan a su alcance (Mercado, Calvillo, Mariel, 2017).

De acuerdo a las investigaciones realizadas, no existe diferencia significativa entre el número de mujeres y hombres que padecen onicofagia (Siddiqui, Qureshi, 2020). Aun así, es necesario distinguir el hecho de que muchos países y organismos de salud no consideran el morderse las uñas como una condición grave, por lo que no se han realizado los estudios necesarios para integrar una visión global y definitiva de este problema en términos de edad y sexo.

¿Qué causa la onicofagia o el impulso de morderse las uñas?

No existe un acuerdo definitivo sobre las causas de la onicofagia. La teoría más difundida tanto entre profesionales de la salud como entre el público en general, es que el morderse las uñas es una estrategia empleada para reducir la ansiedad y la tensión, por lo que estaría relacionada con los trastornos ansiosos y el estrés (Cortés, Oropeza, 2011). Sin embargo, un estudio más detallado del problema ha identificado que esta conducta suele aparecer en momentos de aburrimiento o cuando se trabaja en un problema difícil, más que en estados de nerviosismo o excitación. Además, los afectados no acostumbran morderse las uñas cuando están involucrados en alguna interacción social o cuando son regañados por hacerlo (Ghanizadeh, 2011).

Una postura que concilia estos resultados es considerar la onicofagia, o impulso de morderse las uñas, dentro del espectro de los trastornos obsesivo-compulsivos. De esta forma, la conducta se manifestaría tanto en momentos de sobreestimulación -tensión o ansiedad-, como de baja estimulación -pasividad-. Dicho planteamiento se ve respaldado por estudios han encontrado altos niveles de obsesión y compulsión en pacientes para los que el morderse las uñas se ha transformado en un problema serio y recurrente (Pacan, et.al 2009).

Algunas investigaciones consideran que este trastorno es un signo de hostilidad dirigida hacia sí mismo que se expresa en forma de automutilación o ansiedad nerviosa. De manera similar, una autoimagen pobre, sentimientos de culpa arraigados y ansiedad generada por un ‘problema no resuelto‘, han sido identificados como detonantes comunes de este trastorno (Siddiqui, Qureshi, 2020).  

Trastornos relacionados con la onicofagia

Algunos especialistas consideran que la falta de efectividad de algunos tratamientos se debe a que estos no consideran la onicofagia como un síntoma de condiciones más complejas. Esta conducta ha sido observada en algunos trastornos mentales concretos. Entre los más destacados se encuentran los siguientes:

  • Hiperactividad
  • Trastorno negativista desafiante
  • Ansiedad por separación

Y en menor medida:

  • Enuresis
  • Tics nerviosos
  • Trastorno obsesivo compulsivo
  • Depresión mayor
  • Discapacidad intelectual
  • Trastorno generalizado del desarrollo

(Siddiqui, Qureshi, 2020).

También existen estudios que relacionan ciertas patologías padecidas por los padres y madres de niños y niñas que padecen onicofagia; destacándose en este sentido trastornos psiquiátricos como: depresión mayor, esquizofrenia y trastorno bipolar (Ghanizadeh, 2011).

Consecuencias de la onicofagia o de morderse las uñas

La onicofagia ha sido identificada como la causa de diferentes problemas y trastornos que afectan la vida de quienes la padecen en muy diversas formas. Por ello, esta práctica es considerada un obstáculo para la salud desde muy distintas especialidades. Desde ser la causante de inconvenientes estéticos y médicos hasta convertirse en una fuente de aislamiento social, estas son algunas de las consecuencias más destacadas del morderse las uñas.

Trastornos médicos

  • Infecciones en dedos y uñas (paroniquia).
  • Ulceraciones en labios.
  • Lesiones en uñas y manos que pueden ser permanentes.
  • Malformaciones
  • Infecciones en huesos (osteomielitis)
  • Problemas e infecciones estomacales
  • Desaparición total o parcial de las uñas.
  • Trastorno de la articulación temporomandibular.

Padecimientos odontológicos

  • Lesiones temporales en encías.
  • Infecciones bacterianas en encías y dientes.
  • Deformación de encías.
  • Obstaculización del crecimiento de los dientes.
  • Anomalías de la oclusión dental.
  • Destrucción de estructuras dentales.

Efectos psicológicos

  • Sentimiento de impotencia al no poder controlar su conducta.
  • Inseguridad o miedo a interactuar en actividades que expongan las lesiones en sus manos.
  • Ansiedad y estrés por la presión de modificar su conducta.
  • Disminución de autoestima.
  • Incremento de la preocupación por la opinión de los demás.

Consecuencias en las relaciones sociales

  • Las niñas y niños afectados pueden recibir burlas de otros menores y ser estigmatizados.
  • Los padres, amigos y pareja pueden experimentar rechazo y vergüenza.
  • Pueden limitar interacciones sociales y actividades que impliquen exponer las lesiones.
  • Las niñas y niños pueden ser agredidos por sus propios padres al considerar que ellos pueden controlar su conducta, pero no quieren.
  • Humillaciones.

(Ghanizadeh, 2011; Cortés, Oropeza, 2011; Mercado, Calvillo, Mariel, 2017; Siddiqui, Qureshi, 2020).

Tratamiento de la onicofagia

No existe un consenso en torno a un tratamiento único y garantizado para tratar la onicofagia, aun cuando cada practicante defiende la eficacia de su postura metodológica.  No obstante, existe el acuerdo de que castigar la conducta no es efectivo, ya que sólo logra interrumpir la acción temporalmente, sin profundizar en forma alguna en el problema (Siddiqui, Qureshi, 2020).

Siendo una práctica tan común, son los padres y madres quienes suelen intervenir primero, volcando su imaginación en todo tipo de técnicas creativas. Estas van desde el uso de dedales, o bien, castigar la práctica. Sobra decir que estos recursos son frecuentemente inefectivos, y que incluso llegan a incrementar la conducta (Ghanizadeh, 2011).

Sin importar el enfoque, cualquier estilo de intervención debe considerar trastornos relacionados, así como los antecedentes y las consecuencias de la conducta. Algunos estudios no recomiendan tratar a menores con onicofagia, o impulso de morderse las uñas, leve. En este sentido, es importante acompañar cualquier intento terapéutico con un proceso educativo que informe a familiares y educadores sobre la importancia de no castigar la conducta cuando esta se presente; y que cualquier tratamiento será prolongado (Ghanizadeh, 2011).

Entre los enfoques y técnicas que aseguran obtener algún tipo de éxito al modificar esta práctica se destacan las siguientes:

  • Psicoterapia: enfoque cognitivo conductual que intentan enseñar al paciente a controlar su conducta.
  • Análisis de evaluación funcional: como su nombre lo dice, se basas en determinar que función cumple la conducta que quiere modificarse.
  • Inversión de hábitos: se pretende reducir dichas respuestas tomando conciencia de las mismas y llevando a cabo otras físicamente incompatibles, o que compiten con ellas.
  • Intervención en autocontrol: entrenamiento en habilidades de autocontrol a través de distintas fases.

(Ghanizadeh, 2011; Siddiqui, Qureshi, 2020).

La necesidad de atención de la onicofagia o impulso de morderse las uñas

Como se ha podido observar, aún existen muchas brechas tanto en el estudio como en el tratamiento de la onicofagia. Esta situación puede ser consecuencia de la subestimación de esta conducta por parte de muchas instituciones académicas y de salud. Indudablemente es necesario el desarrollo de más investigaciones y ensayos clínicos que brinden una noción generalizada de la situación real de este problema, así como exploren nuevas alternativas de atención. Solo con nuevos esfuerzos profesionales de este tipo será posible controlar un padecimiento que afecta en muchos niveles a un gran sector de la población, significando con ello una amenaza a la salud pública que ha sido ignorada por demasiado tiempo.

Referencias:

  • American Psychiatric Association (2013) Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. DSM-V. Masson, Barcelona.
  • Benítez, J., Gasca, G. (2013) Modificación conductual en un caso de onicofagia. Revista ADM, volumen (70). Número (3). Recuperado de: medigraphic.com
  • Cortés, E., Oropeza, R. (2011) Intervención conductual en un caso de onicofagia. Enseñanza e Investigación en Psicología, volumen (16), número (1), pp. 103-113. Recuperado de: redalyc.org
  • Ghanizadeh, A. (2011) Nail Biting; Etiology, Consequences and Management. Iranian Journal of Medical Science, volumen (36), número (2). Recuperado de: ncbi.nlm.nih.gov
  • Mercado, C., Calvillo, D., Mariel, J. (2017) Onicofagia la mala costumbre de comerse las uñas. Cienci@Cierta. Recuperado de: cienciacierta.uadec.mx
  • Pacan, P., Grzesiak, M., Reich, A., Szepietowski, J. (2009) Onychophagia as a Spectrum of Obsessive-compulsive Disorder. Acta Dermato-Venereologica, volumen (89), número (3). Recuperado de:  medicaljournals.se
  • Siddiqui, J., Qureshi, S. (2020) Onychophagia (Nail Biting): an overview. Indian Journal of Mental Health, volumen (7), número (2). Recuperado de: researchgate.net
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.