Psicología y Harry Potter: Una lectura psicológica de la obra de Rowling

Estimado Sr/Sra: Nos complace informarle de que ha sido aceptado en la escuela Hogwarts de Magia y Hechicería.

¿Cuántas veces has deseado abrir el correo y poder leer esta frase? Si estás leyendo este artículo sobre psicología y Harry Potter, seguro que cientos de veces. La saga de Harry Potter ha sido a lo largo de los años un fenómeno mundial tanto literario, como cinematográfico. 

El mundo mágico de Harry Potter ha influido a una gran parte de la población, fomentando una gran cantidad de valores positivos, desde la tolerancia y respeto a la diversidad, hasta la auto aceptación, pasando por la capacidad de perdonar no solo a nuestras amistades, sino también a nuestros enemigos.

Sin embargo, la historia ‘del niño que sobrevivió’ es mucho más que fantasía y ciencia ficción. A lo largo de todas sus aventuras, podemos encontrar muchas referencias psicológicas que explicarían ciertos comportamientos, tanto de Harry, como del resto de personajes de las novelas.

Pero empecemos por el inicio: Psicología y Harry Potter.

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Pese a aceptar cuidar de Harry cuando sus padres fallecieron, tanto su tío Vernon como su tía Petunia le trataron como alguien sin importancia. Obligado a vivir debajo de la escalera en un cuarto diminuto, Harry tuvo que ser el criado de la familia, yendo siempre por detrás de su primo Dudley (malcriado constantemente por su familia). 

Tal y como describe Santana (1998) todo acto u omisión encaminado a hacer daño aun sin ser esta intención, pero que perjudique el desarrollo normal del menor es considerado como maltrato infantil.

Es por esto, que basándonos en la afirmación anterior, vemos que Harry sufre un claro caso de maltrato. Ya que, la familia se aprovecha del menor por haberle “acogido”. Además, vemos como la familia Dursley trata de opacar cualquier relación de Harry con la magia, eliminando la posibilidad de que el joven se vaya de casa y sea feliz. Llegan incluso a mudarse de casa solo por el hecho de que Harry fuera aceptado en Hogwarts. 

Posteriormente se conoce que, esta actitud de su familia hacia él, es por la envidia que sentía Petunia hacia su hermana. La madre de Harry era maga y sus padres estaban orgullosos de ello.

Dementores

Bien es conocido que la autora de Harry Potter pasó por una fuerte depresión y que, a raíz de ella, empezó a escribir la saga. Los dementores representan aquellas sensaciones que experimentó Rowling durante aquella época. 

Según podemos apreciar a lo largo de la saga, cuando un dementor se le presenta a Harry, la felicidad se desvanece por completo; quedando solo frio y desolación. Estos seres son capaces de robar cualquier ápice de felicidad en su víctima. 

Esta descripción es la misma que ofrecería cualquier persona que padece una depresión. Normalmente, entre la sintomatología más frecuente encontramos entumecimiento, desesperación y una sensación de gran vacío. Todo ello, junto con la percepción de ser incapaz de lidiar con la “oscuridad que nos rodea e invade”(Goncalves, 2003).

Un huérfano, una Sangre Sucia y un Weasley

Aunque puedan parecer palabras sin relación alguna, estos tres adjetivos se emplean a lo largo de toda la historia como una forma de bullying. El primero de ellos, dirigido al joven Harry, quién a causa del fallecimiento de sus padres, recibe menosprecios repetidamente, por el hecho de ser huérfano. 

Ser ‘sangre sucia’ significa que provienes de progenitores Muggles (no magos) pero, pese a que para muchos esto no tiene importancia, hay cierto grupo de magos que consideran que solo aquellos puros tienen derecho a emplear la magia. Hermione es atacada por pertenecer a este grupo e incluso, en ciertos momentos de la saga, ella misma lo empieza a ver como un defecto.

Por último, no podemos olvidar como el pelirrojo Ron Weasly es fruto de burlas constantes por tener que vestir prendas y reutilizar objetos de sus hermanos. Este rechazo a las personas pobres o desfavorecidas, en psicología, recibe el nombre de aporofibia.

Queremos indicar que, el personaje de Malfoy encarnaría al abusón, pues casi todas las burlas y actos de acoso son realizadas por él y sus seguidores.

Boggarts

Un payaso, una araña, un dementor y el mismísimo Severus Snape fueron las formas que tomaron los Boggarts para representar el mayor temor de cada aprendiz. En psicología, los Boggarts representarían nuestros mayores miedos y fobias -en ocasiones con origen traumático-. Y, tal y como hizo el profesor Lupin, la única forma de superarlos es mediante lo que se conoce en psicología conductual como Terapia de Conducta mediante la exposición.

La terapia de exposición es empleada por múltiples especialistas en la actualidad a consecuencia del gran número de personas que superan sus fobias gracias a ella (Encinas, 2011). En ella las personas han de enfrentarse directamente al estímulo que le provoca el miedo de forma gradual y siempre controlada por el experto.

Es decir, no hay nada más eficaz que enfrentarnos a ellos con ayuda y apoyo modificando nuestra visión de ellos para aprender a manejarlos. 

Thestrals

Desde la psicología, encontramos en la saga de Harry Potter una interesante analogía del Estrés Post Traumático. Este trastorno aparece a raiz de un acontecimiento el cual provoca en la persona un gran impacto emocional. EL TEPT es definido por el DSM-V como la exposición a la muerte, lesión grave o violencia sexual ya sea real o amenaza y que provoca alteraciones negativas en el sujeto que lo vive.

En la filmografía de Harry Potter, estos seres mitológicos -Thestrals- solo pueden ser vistos por aquellas personas que han presenciado la muerte de cerca. Al igual que quienes experimentan una situación traumática, los personajes de la saga capaces de verlos se sienten solos e incomprendidos, por lo que, encontrar a otras personas con experiencias similares les proporciona cierto alivio y compañía. Esta sensación es la misma que experimental Harry al ver a Luna alimentando a una de estas maravillosas criaturas.

Lupin

Profesor de las artes oscuras y hombre lobo. Se siente avergonzado pues fue perseguido a consecuencia de su capacidad de transformación tras ser mordido. Para Lupin, ser hombre lobo actúa como un trastorno mental pues, muchas de las veces en que se transforma no es capaz de controlarlo. Lupin se siente estigmatizado ante la creencia de que todos los hombres lobos son iguales; la misma sensación que sienten las personas con problemas de salud mental

Esta estigmatización va mucho más allá de la estigmatización de los trastornos mentales y encontramos paralelismos con otras personas o colectivos que han sufrido rechazo y que han sentido que debían ocultar su condición (homosexuales, personas con discapacidades , etc) que se verían reflejados en el personaje de Lupin.

El espejo de Oesed

O el espejo de Deseo. En este espejo cualquiera que se mire verá reflejado su mayor y profundo deseo. Sin embargo, desde el punto de vista psíquico, esto puede ser mucho más peligroso de lo que parece pues, en casos como el de Harry, su mayor deseo es ver a sus padres, algo que no ocurrirá nunca y que, si no es capaz de entender que ese reflejo es solo un sueño, puede hacer que deje de vivir la realidad, adoptando creencias y conductas potencialmente desadaptativas. 

En cambio, otros casos podrían tener un impacto positivo pues, tal y como sucede el caso de Ron, el mago se ve alzando una copa de Quidditch, pudiendo esta visión impulsarle a trabajar para lograr sus metas y hacer el sueño realidad.

Hagrid y Dumbeldore

A falta de las figuras paterna y materna en la vida de Harry, el joven mago desarrolla el apego característico del ciclo vital hacia los personajes de Hagrid y Dubledore. A lo largo de toda la saga se observa como, cada vez que sus dos referentes se encuentran en peligro, Harry hace todo lo que está en sus manos para salvarles y ayudarles. 

Por otro lado, este apego también queda reflejado cuando alguna de los dos personajes desaparecen, introduciéndose en Harry una sensación de separación.

La cicatriz de Harry Potter

Una situación dolorosa provoca en cualquier persona un recuerdo y una marca en su interior. En el caso de Harry Potter, esta marca esta representada por su característica cicatriz. Muchas personas desarrollan esas cicatrices en forma de secuelas psicológicas.

Se puede ver cómo, pese a que el joven Harry crece, la cicatriz siempre está presente en su vida como un recordatorio de aquello que ha vivido y sufrido. De la misma forma actúan las secuelas psicológicas.

Dobby

No podemos concluir este artículo de psicología en la saga de Harry Potter, sin recordar a este personaje. Dobby es un referente a la hora de describir distintas personalidades y valores. Por un lado, enseña a las personas la tolerancia y aceptación, pues pese a ser un elfo (una especie socialmente marginada) se convierte en un gran amigo para los protagonistas.

Además, algunos psicólogos recurren a la figura de Dobby para describir a aquellas personas que se culpan de forma constante, llegando a definir este fenómeno como el Efecto Dobby. Estas personas sienten cómo la culpa se apodera de ellas impidiéndoles realizar incluso acciones cotidianas. Además estas personas se caracterizan por ser inseguras y por mostrar tendencias al autocastigo.

Como se puede observar, la saga de Harry Potter está plagada de referencias de interés para la psicología, materializadas en forma de paralelismos, analogías y metáforas de procesos psicológicos y psicosociales. Por todo lo descrito a lo largo del artículo, podemos afirmar Harry Potter se ha convertido en mucho más que una simple novela.

Referencias:

  • AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION (APA). (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR.Barcelona: Masson. Recuperado de: www.organicaeditores.mx
  • Encinas, F. J. L., & Pérez, F. B. (2011). Efectividad de los tratamientos para la fobia social en el ámbito aplicado. Psicothema23(4), 560-565.
  • Goncalves, F., Gonzales, V., & Vásquez, J. (2003). Guía de buena práctica clínica en depresión y ansiedad. Madrid: Ministeriode Sanidad y Consumo.
  • Santana-Tavira, R., Sánchez-Ahedo, R., & Herrera-Basto, E. (1998). El maltrato infantil: un problema mundial. Recuperado de: www.scielosp.org
Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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Gemma Adsuara
Gemma Adsuara
Graduada en Psicología por la Universitat Jaume I (España). En la actualidad, cursa el Máster en Psicología forense y criminal en la Universitat de Barcelona. Experiencia como autora de artículos de divulgación en revistas de Psicología. Redactora especializada en Psicología en Mente y Ciencia.

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