Transdiagnóstico en psicología: bases e implicaciones

El enfoque transdiagnóstico en psicología surge como alternativa al modelo categorial, incidiendo en los factores etiológicos de los diversos padecimientos.

El panorama actual de la psicoterapia se encuentra repleto de numerosos modelos de intervención que parten de muy diversas perspectivas teóricas. Por desgracia, la gran mayoría de las nuevas propuestas son solo derivaciones o amalgamas de viejos enfoques; o en el peor de los casos procedimientos pseudoterapéuticos surgidos de la apropiación y adulteración de prácticas y filosofías de diferentes culturas. No obstante, en los últimos años, también se han realizado esfuerzos legítimos por desarrollar nuevos modelos de atención clínica basados en estudios de corte científico, que además respondan a las necesidades de la práctica terapéutica cotidiana. Este es el caso del transdiagnóstico en psicología, una corriente que busca resolver problemas como la comorbilidad psicopatológica o la estigmatización por diagnóstico, a partir de una perspectiva relativamente reciente de la enfermedad mental.

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Transdiagnóstico y comorbilidad en psicología clínica

El transdiagnóstico en psicología surge como una respuesta a las restricciones que implica el enfoque categorial; el cual clasifica los trastornos mentales a partir de síndromes y categorías clínicas definidas, como las descritas por los manuales de psiquiatría (González, et.al 2018).

Para este enfoque, muchos trastornos presentan patrones de comorbilidad, es decir, que se presentan de manera conjunta. Un claro ejemplo de ello sería el caso de la depresión y los trastornos de ansiedad, cuyos respectivos síntomas suelen acumularse en un mismo caso. En este sentido, algunos autores incluso afirman que la comorbilidad entre algunas afecciones mentales sería la regla más que la excepción (Belloch, 2012). Cuestión que demandaría la búsqueda de factores y procesos comunes que expliquen esta relación.

El modelo transdiagnóstico afirma que la comorbilidad observada en psicología clínica podría deberse a distintos factores. Por un lado, es posible que un solo trastorno reciba diversos diagnósticos conjuntos, debido a la variedad de los síntomas y a la falta de claridad entre los criterios de las distintas afecciones. Además, es importante hacer notar que existen manifestaciones clínicas comunes a varios padecimientos. También existiría la posibilidad de que un trastorno pueda ser una complicación secundaria de una afección principal (Sandín, Chorot, Valiente, 2018).

Principios del transdiagnóstico en psicología

El enfoque transdiagnóstico en psicología se centra en describir y explicar los procesos cognitivos, conductuales y fisiológicos, así como los factores psicopatológicos comunes en los diferentes trastornos mentales (González, D. et.al 2018). De esta forma, los factores subjetivos que llevarían a una persona a experimentar, por ejemplo, una sensación de inquietud frente a una determinada situación, tendrían mayor prioridad sobre la clasificación de este síntoma dentro de un trastorno ansioso.

Cabe destacar que el transdiagnóstico no se opone a la formulación de diagnósticos en la psicología clínica. Por el contrario, su conformación depende de que exista algún tipo de sistema clasificatorio.

En el sentido psicoterapéutico, el enfoque transdiagnóstico implica la posibilidad de intervenir directamente sobre los mencionados procesos comunes en distintos trastornos. Lo que significaría que las técnicas estarían orientadas a las dimensiones responsables del sufrimiento, sin considerar su manifestación específica a través de un trastorno determinado (Belloch, 2012). En términos prácticos, este enfoque permitiría brindar atención a diferentes personas con distintas afecciones en un mismo entorno terapéutico.

Algunos modelos transdiagnósticos

El enfoque transdiagnóstico se considera relativamente nuevo y parte de un principio concreto: la consideración de procesos comunes entre afecciones mentales y la intervención terapéutica sobre estos. Esta idea ha generado una gran variedad de estudios clínicos enfocados en conseguir este objetivo. Dichos trabajos pueden dividirse en tres grupos (Belloch, 2012):

  • Estudios que analizan factores comunes entre trastornos mentales complejos, sin cuestionar necesariamente las características diagnósticas específicas. Un ejemplo de este tipo de modelo es el trabajo de David H. Barlow y sus colegas, quienes distinguieron cuatro principios psicopatológicos: la atención autofocalizada, la percepción de incontrolabilidad e impredecibilidad, las tendencias a la acción, y la evitación (Barlow, Farchione, Cassiello, 2017).
  • Autores que se centran en analizar el posible carácter transdiagnóstico de dimensiones específicas de distinta naturaleza. Por ejemplo, las investigaciones llevadas a cabo sobre el factor de perfeccionismo clínico por Egan, Wade y Shafran, o los trabajos acerca de la intolerancia a la incertidumbre, realizados por Ladouceur (citados por Sandín, Chorot, Valiente, 2012).
  • Investigaciones cuyo objetivo común es el estudio de los procesos y funciones cognitivas y comportamentales básicas. Entre estas se destacan el trabajo de Allison Harvey y sus colaboradores, quienes aislaron 14 procesos transdiagnósticos asociados a cinco dominios: atención -atención selectiva externa, atención selectiva interna, y evitación atencional-; memoria -memoria selectiva explícita, memorias recurrentes, y memoria sobregeneralizada-; razonamiento -sesgos interpretativos, sesgos de expectativa, y razonamiento emocional-; pensamiento -pensamiento negativo recurrente, creencias metacognitivas positivas y negativas, y supresión del pensamiento-; y conducta -evitación, y conductas de seguridad-. (Harvey, et.al 2004).

Muchos de los conceptos utilizados dentro del enfoque transdiagnóstico son nociones planteadas previamente en el campo de la psicología. La novedad reside en la perspectiva a partir de la cual son vistos estos conceptos, misma que se encuentra encaminada a desarrollar una nueva estructura teórica.

El enfoque transdiagnóstico en la atención terapéutica

El transdiagnóstico dentro de la psicología clínica y la psicoterapia, usualmente se sirve de la terapia cognitivo-conductual para poner en práctica los principios teóricos desarrollados en la investigación. De esta forma, desarrolla protocolos novedosos de tratamiento que no se enfocan sobre trastornos específicos; sino que buscan la integración de técnicas aplicables para todo un conjunto de padecimientos psicológicos.

Debido a la gran cantidad de técnicas que se han desarrollado a partir de este enfoque, las estrategias de intervención son diversas. No obstante, es posible distinguir algunos rasgos que caracterizan los tratamientos transdiagnósticos:

  • Se enfocan en los procesos cognitivos, conductuales o fisiológicos que consideran son compartidos por las diferentes afecciones mentales.
  • No se basan en evaluaciones diagnósticas.
  • Adoptan un enfoque científico convergente e integrativo.
  • Suelen utilizar las herramientas que la terapia cognitivo conductual tradicional utiliza para el tratamiento de trastornos específicos.

(Sandín, Chorot, Valiente, 2012).

Además, la terapia transdiagnóstica presenta notables ventajas prácticas. Entre las más destacadas se encuentran su flexibilidad para ser integrada con otros modelos terapéuticos (González, C. 2018); además de ofrecer la oportunidad de diseñar tratamientos adaptados a las necesidades de cada cliente, o bien, de aplicarse de manera grupal (González, D. 2018).

Ventajas del transdiagnóstico en psicología

Los seguidores y defensores del esquema transdiagnóstico en psicología han señalado diversas ventajas de este modelo frente a otras corrientes. En este sentido, destacan los siguientes aspectos:

  • Es una aproximación científica convergente e integradora, cuyo desarrollo se encuentra sustentado por estudios clínicos.
  • Su eficacia en la atención de diversos trastornos bajo un mismo esquema ha sido demostrada.
  • Es especialmente útil en el tratamiento de trastornos emocionales como la depresión y la ansiedad.
  • Permite comprender mejor los factores etiológicos involucrados en el inicio y el mantenimiento de los padecimientos mentales.
  • Es posible diseñar programas de intervención adecuados a cada paciente.
  • Facilita el desarrollo de esquemas de detección y prevención temprana de aquellos trastornos que comparten elementos comunes.
  • Agiliza la atención de grandes grupos de personas que no recibirían tratamiento a través de medios convencionales.
  • Previene algunos efectos de la estigmatización por diagnóstico.
  • Se centra en procesos y no en síntomas.

(Belloch, 2012; Sandín, Chorot, Valiente, 2012; Barlow, Farchione, Cassiello, 2017; González, D. 2017; González, C., 2018).

Limitaciones del transdiagnóstico en psicología

Es importante destacar que el modelo transdiagnóstico presenta claras limitaciones generadas por las mismas particularidades de su enfoque y su reciente aparición. Además, como una nueva propuesta aún en desarrollo, existen principios que aún no han alcanzado la madurez necesaria, así como áreas que requieren más investigación. Algunos de los aspectos más notables al respecto son los siguientes:

  • La perspectiva transdiagnóstica no puede explicar por qué la gente con diferentes desórdenes psicológicos los manifiesta de formas tan distintas.
  • Existen demasiados modelos distintos basados en el mismo principio; lo que da como resultado, la existencia de diversas teorías que toman en cuenta diferentes procesos y factores. De esta forma, el enfoque se caracteriza por la falta de una corriente teórica común.
  • Es difícil desarrollar un modelo que considere la totalidad, o al menos la mayoría, de los trastornos mentales.
  • El manejo de un conjunto de dimensiones y factores comunes es mucho más difícil de manejar que los criterios diagnósticos tradicionales; por lo que la evaluación de las manifestaciones clínicas se ve obstaculizada.
  • Se corre el riesgo de sucumbir a las presiones del mercado y a las necesidades de atención, lo que podría significar el descuido de la calidad en la intervención.

(Harvey, et.al 2004; Belloch, 2012; Sandín, Chorot, Valiente, 2012).

Consideraciones sobre el futuro del transdiagnóstico en psicología

Decir que el transdiagnóstico es un enfoque totalmente novedoso en psicología es una declaración muy relativa, ya que el verdadero origen de sus principios se remonta a prácticas de mediados del siglo XX (Belloch, 2012). Aun así, existen muchos aspectos que aún deben ser desarrollados dentro de esta corriente para que su práctica alcance los objetivos que sus seguidores pretenden alcanzar.

En primer lugar, es necesario poner en marcha más investigaciones de corte empírico que respondan cuestiones como por qué los trastornos se presentan de forma tan diferente si comparten los mismos principios o procesos cognitivos.

Además, es necesaria la creación de puntos comunes en relación a los diversos modelos que han surgido bajo el nombre del transdiagnóstico. De lo contrario, solo estaríamos frente a un grupo de estilos terapéuticos surgidos de un paradigma particular; en lugar de ante un nuevo enfoque terapéutico, como sus seguidores han asegurado.

Aunado a esto, es necesario poner en marcha estudios que demuestren que los resultados obtenidos a partir de este modelo, realmente superan de alguna forma a los adquiridos por los enfoques tradicionales.

En suma, solo a partir de someter a esta práctica a constantes evaluaciones, ensayos clínicos y comparaciones, será posible comprobar si esta nueva perspectiva es una alternativa que supera en alguna forma a los viejos modelos; o bien, si es sólo otra tendencia de moda cuyas ambiciones están más lejos de su verdadero alcance.

Referencias:

  • Barlow, D., Farchione, T., Cassiello, C. (2017) The Unified Protocol for Transdiagnostic Treatment of Emotional Disorders Compared with Diagnosis-Specific Protocols for Anxiety Disorders. JAMA Psychiatry, volumen (74), número (9), pp. 875-884. DOI
  • Belloch, A. (2012) Propuestas para un enfoque transdiagnóstico de los trastornos mentales y del comportamiento: Evidencia, utilidad y limitaciones. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, volumen (17), número (3), pp. 295-311. Recuperado de: revistas.uned.es
  • González, C., Umaran, O., Cordero, P., Muñoz, R., Ruiz, P., Medrano, L., Ruiz, M., Dongil, E., Cano, A. (2018) Tratamiento psicológico de los trastornos emocionales en atención primaria: fundamentos teóricos y empíricos del estudio PsicAP. Ansiedad y Estrés, volumen (24), número (1), pp. 1-11. Recuperado de: researchgate.net
  • González, D., Cernuda, J., Alonso, F., Beltrán, P., Aparicio, V. (2018) Transdiagnóstico: origen e implicaciones en los cuidados de salud mental. Revista de la Asociación Española de Psiquiatría, volumen (38), número (133). Recuperado de: scielo.isciii.es
  • Harvey, A., Watkins, E., Mansell, W., Shafran, R. (2004) Cognitive behavioural processes across psychological disorders: A transdiagnostic approach to research and treatment. Nueva York, E.U.A Oxford University Press. Recuperado de: oxfordclinicalpsych.com
  • Sandín, B., Chorot, P., Valiente, R. (2012) Transdiagnóstico: Nueva frontera en psicología clínica. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, volumen (17), número (3), pp. 185-203. Recuperado de: e-spacio.uned.es
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.