Trastorno de ansiedad social o ‘fobia social’

El trastorno de ansiedad social o fobia social se caracteriza por un miedo persistente y desproporcionado ante diversas situaciones sociales.

Es normal sentir cierto nerviosismo cuando conocemos a gente nueva, hablamos en público o acudimos a una cita. Sin embargo, cuando este tipo de situaciones sociales, generan constantemente intensos sentimientos de ansiedad, inseguridad y miedo; o una desagradable sensación de ser observados y juzgados por los demás; es posible que se esté lidiando con algo más grave que la simple timidez o una excitación momentánea. A continuación, presentamos las bases del trastorno de ansiedad social, también conocido como fobia social.

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¿Qué es la ansiedad social o la fobia social?

El trastorno de ansiedad social o fobia social se caracteriza por un miedo persistente y desproporcionado ante situaciones sociales específicas o generales que deteriora la capacidad de relacionarse con los demás. Quienes lo padecen, temen recibir burlas o críticas de la propia conducta por parte de la gente que les rodea. Esta situación afecta de manera negativa distintas áreas de su vida (Muñóz, Alpizar, 2016; Fernández, 2018).

Es posible hacer una distinción entre un trastorno generalizado, donde las personas manifiestan ansiedad o temor en la mayoría de los contextos sociales; y padecimientos específicos, donde los síntomas son provocados por algunos escenarios particulares. Para identificar mejor las situaciones temidas, es útil clasificarlas de la siguiente forma:

  • Intervenciones públicas: Presentarse o hablar en público, o también intervenir en pequeños grupos formales.
  • Interacción informal: Iniciar, mantener o terminar conversaciones; unirse a una plática en marcha; hablar de temas personales o expresar sentimientos; relacionarse con el género opuesto o preferido; concertar o acudir a citas; asistir a reuniones o fiestas; así como, establecer relaciones íntimas.
  • Interacción asertiva: Solicitar a otros que cambien su comportamiento molesto; hacer reclamaciones; realizar o rechazar peticiones; expresar desacuerdo; así como mantener las propias opiniones.
  • Ser observado: realizar actividades como comer, beber, escribir, hacer ejercicio o trabajar delante de otras personas; utilizar baños públicos; entrar en sitios concurridos; o bien, ser el centro de atención en una reunión.

(Bados, 2009).

En quienes padecen el trastorno de ansiedad social o fobia social, es común que exista un periodo de ansiedad anticipatoria, días e incluso semanas antes, de una actuación en público o una confrontación.

Síntomas y manifestaciones del trastorno de ansiedad social

El trastorno de ansiedad social o fobia social se expresa a partir de diferentes manifestaciones cognitivas, emocionales, físicas y conductuales, que son detonadas cuando quienes la padecen se exponen a determinadas situaciones sociales. Por lo tanto, dichos síntomas, pueden significar obstáculos importantes en diferentes áreas de la vida de las personas.

Manifestaciones emocionales

  • Temor a sentir mucha ansiedad.
  • Miedo a no saber comportarse de manera competente.
  • Angustia por sentirse avergonzado o humillado.
  • Temor a manifestar señales físicas de ansiedad.
  • Ansiedad en los momentos previos a una confrontación o exposición pública.
  • Miedo a la crítica y la evaluación negativa.
  • Temor al rechazo.
  • Miedo a ser observado por quienes le rodean.
  • Temor intenso para interactuar con extraños.
  • Rechazo a ser el centro de atención.
  • Esperar las peores consecuencias de una experiencia negativa en un escenario social.

(Bados, 2009; Mayo Clinic, 2020).

Manifestaciones cognitivas

  • Dificultad para pensar o recordar cosas importantes.
  • Confusión o dificultad para concentrarse.
  • Tendencia a centrar la atención en sí mismo y en la manifestación de los síntomas.
  • Propensión por concentrarse en los propios errores.
  • Diálogo interno negativo.
  • Sentir que la mente se pone en blanco.

(Bados, 2009; Mayo Clinic, 2020).

Manifestaciones físicas

  • Taquicardia.
  • Temblor de la voz.
  • Sudoración.
  • Rubor facial.
  • Tensión muscular.
  • Temblor en manos.
  • Malestar gastro intestinal.
  • Sensación de vacío en el estómago.
  • Boca seca.
  • Escalofríos.
  • Dolor de cabeza.
  • Nauseas.
  • Dificultad para tragar.
  • Urgencia urinaria.

(Bados, 2009; Mayo Clinic, 2020).

Manifestaciones conductuales

  • Evitar las situaciones sociales sin importar las consecuencias.
  • No interactuar con las demás personas en las reuniones.
  • Evitar ser el centro de atención.
  • Dejar de realizar actividades por miedo a sentirse avergonzado.
  • No hablar por miedo a ser juzgado.
  • Evitar el contacto visual.
  • Ensayar constantemente lo que se tiene que decir.
  • Intentar controlar las conversaciones.
  • Disculparse constantemente.
  • Evitar relacionarse íntimamente con las personas.
  • Evaluar constantemente las fallas en el desempeño, tras una interacción social.

(Bados, 2009; Mayo Clinic, 2020).

Prevalencia del trastorno de ansiedad social o fobia social

Los trastornos de ansiedad son padecimientos muy comunes a nivel global. Por ello, instituciones gubernamentales, académicas y privadas de todo el mundo han realizado numerosos estudios para conocer la prevalencia de dichas afecciones en sus respectivas poblaciones. Aun cuando dichas investigaciones muestran una clara diferencia en la incidencia de estos trastornos en cada nación, es posible notar algunas tendencias generales. Se estima que la prevalencia global de los trastornos de ansiedad es de un 7% en promedio, siendo los países africanos los menos afectados -5% aproximadamente- y los europeos quienes registran más casos -10% aproximadamente- (Baxter, 2013).

En relación con el trastorno de ansiedad social o fobia social, los resultados son igual de diversos. No obstante, un análisis general de las tendencias hace posible afirmar que esta afección suele comenzar en la adolescencia, a la edad promedio de 15 años. De igual forma, se observa una predisposición mayor de las mujeres a padecer este trastorno (Muñóz, Alpizar, 2016).

Aunque es común que este trastorno comience durante la adolescencia, por lo general, estas personas muestran antecedentes de timidez y retraimiento durante la infancia. Por otro lado, es raro que la fobia social surja después de los 23 años, aunque existen casos de ello.

Cabe agregar que existen varios estudios que aseguran que la ansiedad social es más común en personas con menor nivel socioeconómico, y es menos frecuente en personas de la tercera edad (Bados, 2009).

Consecuencias del trastorno de ansiedad social o fobia social

La fobia social puede tener consecuencias devastadoras en la vida de quienes la padecen. Entre las secuelas más frecuentes es posible encontrar las siguientes:

  • Aislamiento y relaciones sociales difíciles
  • Depresión
  • Abuso de sustancias.
  • Problemas en la integración laboral.
  • Conflictos de pareja
  • Integración escolar pobre
  • Baja autoestima.
  • Problemas para actuar de forma asertiva.
  • Logros académicos y profesionales deficientes.
  • Evasión de actividades importantes para el desarrollo personal.

(Cejudo, 2015; Mayo Clinic, 2020)

Asimismo, el trastorno de ansiedad social puede llegar a transformarse en un obstáculo muy importante para las y los afectados en el cumplimiento de sus actividades diarias, y el logro de sus metas a largo plazo.

Tratamiento del trastorno de ansiedad social o fobia social

Como resultado de lo anterior, los profesionales de la salud mental han desarrollado diferentes medidas para el tratamiento de los síntomas de la fobia o ansiedad social.

Las vías de intervención frente a este trastorno son:

  • Psicoterapia: se han desarrollado modelos terapéuticos desde distintos enfoques. Sin embargo, la terapia cognitivo conductual ha sido recomendada por varias instituciones internacionales y adoptada por distintos planes gubernamentales de salud mental.
  • Grupos de apoyo: aunque es una estrategia a primera vista paradójica, los grupos de apoyo brindan un entorno social controlado donde las estrategias de interacción interpersonal pueden ser ejercitadas.
  • Medicamentos: prescritos por un psiquiatra tras una evaluación pertinente, algunos medicamentos han mostrado ser efectivos en el control de los síntomas de ansiedad. Entre los más usados se encuentran: los ansiolíticos, los antidepresivos y los betabloqueantes.
  • Cambios y adecuaciones en la rutina diaria: aunque no constituye una solución por sí mismo; el realizar ciertas variaciones en la vida cotidiana, puede mejorar el pronóstico de las personas afectadas por este trastorno. Entre los cambios más importantes se encuentran: el realizar ejercicio, evitar alcohol, limitar cafeína y dormir adecuadamente.

(Caballo, 2007; Instituto Nacional de la Salud Mental, 2017; Mayo Clinic, 2020).

Es oportuno señalar que la ansiedad social o fobia social, ha demostrado ser un trastorno especialmente complicado de combatir, cuyo tratamiento evoluciona de una forma particularmente lenta (Caballo, 2007). Por ello, es preferible que las personas afectadas sean atendidas por un equipo de especialistas multidisciplinares. Esto, con el fin de no descuidar ningún aspecto de la vida del paciente y mejorar en todo lo posible su pronóstico de rehabilitación.

Referencias:

  • Bados, A. (2009) Fobia Social. Universitat de Barcelona: Departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos. Recuperado de: www.trastornoevitacion.com
  • Baxter, A., Scott, K., Vos, T., Whiteford, H. (2013) Global prevalence of anxiety disorders: a systematic review and meta-regression. Psychological Medicine. Volumen (43), número (5), pp. 897-910. Recuperado de: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  • Caballo, B. (2007) Manual para el tratamiento cognitivo-conductual de los trastornos psicológicos. Vol. 1 Trastornos por ansiedad, sexuales, afectivos y psicóticos. Siglo XXI. Recuperado de: d1wqtxts1xzle7.cloudfront.net
  • Cejudo, R., Fernández, A. (2015) Fobia Social: Un fenómeno incapacitante. Revista Electrónica de Psicología Iztacala UNAM. Volumen (18), número (2). Recuperado de: www.medigraphic.com
  • Fernández, A., Aparicio, M., Granados, L., Aparisi, D., Inglés, C. (2018) Ansiedad social y fobia social: revisión de autoinformes y análisis de su fiabilidad y validez en muestra infantojuvenil española. Calidad de Vida y Salud. Volumen (11), número (1), pp. 30-36. Recuperado de: rua.ua.es
  • Instituto Nacional de la Salud Mental (2017) Trastorno de Ansiedad Social: Más allá de la simple timidez. NIMH. Recuperado de: www.nimh.nih.gov
  • Mayo Clinic (2020) Ansiedad Social. Mayoclinic.org. Recuperado de: www.mayoclinic.org
  • Mayo Clinic (2020) Tratamiento de la Ansiedad Social. Mayoclinic.org. Recuperado de: www.mayoclinic.org
  • Muñóz, J., Alpizar, D. (2016) Prevalencia y Comorbilidad del Trastorno por Ansiedad Social. Revista Cúpula. Volumen (30), número (1), pp. 40-47. Recuperado de: www.binasss.sa.cr
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.