Neuropsicoanálisis y la ‘ciencia’ imposible

El neuropsicoanálisis -rechazado por la propia comunidad psicoanalista- constituye un intento fallido para brindar al psicoanálisis el respaldo de la ciencia.

La crítica definitiva esgrimida en contra del psicoanálisis es la falta de evidencia científica que soporte la mayor parte de sus argumentos y brinde validez a su método. Ante esta situación, los psicoanalistas suelen mantener una postura apática y distante, desarrollando su disciplina lejos del escrutinio académico formal y procurando no autoproclamarse como los poseedores de un saber indiscutible. No obstante, a lo largo de las dos últimas décadas, ha proliferado un movimiento llamado neuropsicoanálisis, el cual pretende brindar al psicoanálisis la formalidad de la ciencia, a través del uso de los recursos tecnológicos y teóricos de las neurociencias.

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De acuerdo a sus defensores, esta corriente busca crear un estudio balanceado y equitativo de la mente humana, utilizando para ello, los nuevos avances técnicos en materia de exploración neurológica. Sin embargo, un análisis detallado de sus propuestas y métodos pone en evidencia que este proyecto de integración entre psicoanálisis y neurociencia no es exitoso en ningún sentido; limitándose a la interpretación de registros en términos analíticos y psicodinámicos. Incluso dentro del seno del propio psicoanálisis, este intento ‘imposible’ de articular un acercamiento entre ambas disciplinas, ha suscitado un enorme rechazo, al considerar que supeditar el psicoanálisis a la metodología de la ciencia es una limitación.

Neuropsicoanálisis o la ciencia de ‘lo afectivo’

El neuropsicoanálisis es presentado por sus desarrolladores como un vínculo entre el psicoanálisis y las neurociencias; o en forma más precisa, como un intento por incluir el primero en las segundas. Su objetivo, en términos prácticos, es lograr una investigación colaborativa de aquellos fenómenos cuyo interés comparten ambas disciplinas (Solms, Turnbull, 2011). Esto es, las manifestaciones mentales subjetivas.

Asimismo, los trabajos en neuropsicoanálisis parten del supuesto de la existencia de un aparato mental; el cual puede ser percibido en dos formas: de manera externa, a partir de las estructuras anatómicas del cerebro; y de forma interna, a través de la experiencia subjetiva y la introspección. De acuerdo a este razonamiento, el estudiar las manifestaciones subjetivas desde ambos frentes produciría un conocimiento integrado sobre ellas, además de dar legitimidad a los resultados de ambas disciplinas (Solms, Turnbull, 2011).

Cabe señalar que, de acuerdo a las y los profesionales interesados en este proyecto, el neuropsicoanálisis no debe ser considerado una nueva escuela del psicoanálisis. Por el contrario, esta corriente surge como un esfuerzo por transformar el enfoque psicoanalítico en la rama de las neurociencias que estudie la mente desde un punto de vista subjetivo (Solms, Turnbull, 2011).

Aunado a esto, los creadores del neuropsicoanálisis aseguran que este surge como una respuesta a una posición reduccionista de la ciencia frente a los fenómenos mentales, especialmente ante aquellos relacionados con la experiencia subjetiva. De esta forma, su interés se dirigiría a comprender las estructuras anatómicas del cerebro que se encuentran relacionadas con los estados emocionales (Panksepp, Solms, 2011).

Justificación desde el neuropsicoanálisis

Ya se ha comentado que el neuropsicoanálisis pretende compensar una supuesta falta de interés y apertura por parte de la ciencia en torno al estudio de los fenómenos mentales subjetivos. Para ello, busca utilizar los recursos tecnológicos de las neurociencias con el fin de obtener datos sólidos que respalden las afirmaciones del psicoanálisis en este sentido (Panksepp, Solms, 2011). Independientemente de las intenciones de este esfuerzo, dicho proyecto se enfrenta con diferentes obstáculos metodológicos, producidos por un claro problema en su conceptualización. Situación que será desarrollada a detalle en los siguientes apartados.

Por otro lado, un argumento que se repite en un gran número de trabajos de neuropsicoanálisis, en busca del reconocimiento de los psicoanalistas, proviene del hecho de que el propio Freud proponía la creación de un modelo biológico del aparato mental. Siendo un neurólogo de formación, el padre del psicoanálisis consideraba que existía una conexión entre las funciones subjetivas de la mente humana y el cerebro. De esta forma, la única razón por la que no concretaría el proyecto de localizarlas, sería el hecho de que los recursos tecnológicos de su época no se lo permitían (Solms, Turnbull, 2011).

Este planteamiento da lugar a la justificación más popular en los trabajos de neuropsicoanálisis: Dado que la tecnología ha avanzado lo suficiente para explorar a detalle las funciones cerebrales, es necesario utilizar estos medios para llevar al psicoanálisis y al estudio de la vida afectiva al terreno del análisis científico (Panksepp, Solms, 2011).

De esta manera, las principales justificaciones para el desarrollo del neuropsicoanálisis podrían resumirse afirmando que este surge porque es necesario, porque así lo quería Freud y porque finalmente se puede. Desafortunadamente, ninguno de estos argumentos garantiza el éxito de dicho proyecto; como se observará más adelante.

¿Cuál es el objeto de estudio del neuropsicoanálisis?

Una falla fundamental del neuropsicoanálisis proviene de la poca claridad en su objeto de estudio. Por un lado, el psicoanálisis puede ser definido, de una forma muy simple, como la disciplina que estudia el inconsciente; mientras que el área de investigación de las neurociencias son la anatomía, bioquímica, modelado cognitivo, farmacología y fisiología del sistema nervioso (Matsumoto, 2009). No obstante, desde su formulación inicial, el objeto de estudio del neuropsicoanálisis resulta ser demasiado general. Mientras que algunos autores buscan la confirmación de los principios del psicoanálisis a partir de evidencia científica sólida; otros consideran que el neuropsicoanálisis debe desarrollarse como la ciencia que explore la vida subjetiva o afectiva. Dimensión que puede englobar una gran cantidad de fenómenos, tanto conscientes como ‘inconscientes’ (Panksepp, Solms, 2011).

La poca claridad en el objeto de estudio de esta disciplina es evidente cuando se analiza la gran variedad de temas que caracterizan los trabajos relacionados con esta corriente. Por ejemplo:

  • Relación de estructuras orgánicas con los recuerdos.
  • Efectos del proceso analítico en pacientes con lesiones cerebrales específicas.
  • Bioquímica asociada a las diferentes fases de sueño.
  • Relación del aprendizaje adaptativo con procesos neuro-afectivos primarios.
  • Efecto del desarrollo de estructuras cerebrales en el sentimiento de apego.
  • Estructuras cerebrales relacionadas con la toma de decisiones.
  • Relación entre cambios afectivos crónicos con lesiones en los sistemas emocionales del cerebro.

(Schore, 2001; Westen, at.al 2006; Panksepp, 2010; Panksepp, Solms, 2011; Balchin, et.al 2019; The Neuropsychanalysis Association, 2021).

Como es posible observar, muchos temas corresponden al estudio de procesos cognitivos que son del interés de la psicología y las neurociencias; los cuales ya han sido abordados a través de métodos similares u otros medios. El único diferenciador en estos casos, es la interpretación de datos a partir de los principios del psicoanálisis.

El neuropsicoanálisis y la manipulación de la ciencia

Tal vez la debilidad más importante del neuropsicoanálisis radica en su fracaso por cumplir aquello por lo que fue formulado en primer lugar. Esto es, desarrollarse como un vínculo entre el psicoanálisis y las neurociencias. Esta incapacidad es evidente al analizar el diseño de las investigaciones que surgen de esta corriente.

En teoría, el neuropsicoanálisis integraría los métodos del psicoanálisis y de las neurociencias para explicar la vida afectiva o incluso inconsciente de las personas. No obstante, esta supuesta coordinación práctica nunca se concreta, limitándose a forzar las ideas de una corriente en la metodología de la otra disciplina. Esta clase de estudios presenta una gran variedad de diseños. Sin embargo, es posible dividir dichas investigaciones en unas cuantas clases típicas:

  • Aplicación de procesos analíticos en pacientes con condiciones neurológicas especiales. Estas investigaciones incluyen la evaluación y comparación de pacientes y personas voluntarias con lesiones cerebrales, algún trastorno neurológico o con alteraciones neuroquímicas inducidas. Los resultados en este tipo de proyectos están basados en la interpretación de síntomas y manifestaciones conductuales a través de los principios del psicoanálisis. Mismos que podían ser comprendidos de otra forma al ser analizados desde cualquier otra corriente.
  • Análisis de la actividad neurológica durante procesos mentales o cognitivos específicos. Se encuentran integrados por estudios donde la función de las distintas estructuras cerebrales durante diversos fenómenos cognitivos se explora a partir de diversas técnicas de diagnóstico tecnológico. Finalmente, los resultados son interpretados a partir del psicoanálisis, de forma tal, que cada investigador encuentra lo que quiere encontrar y comprueba lo que quiere comprobar.
  • Reinterpretación de estudios y textos. Aunque no tan comunes, si los más absurdos. Consisten en analizar los datos de cualquier estudio neurológico e interpretarlos de acuerdo a las ideas del psicoanálisis.

(Solms, Turnbull, 2011).

Crítica al neuropsicoanálisis desde el psicoanálisis

Es importante señalar que el intento del neuropsicoanálisis por ‘elevar’ al psicoanálisis a la categoría de ciencia, también ha recibido críticas por parte de los psicoanalistas. Entre las diversas objeciones en este sentido, existen tres más destacadas:

  • En primer lugar, un importante número de psicoanalistas considera que las neurociencias son irrelevantes para el psicoanálisis. Esto, en el sentido de que no tienen nada que ofrecer a su práctica o a su teoría, considerando que los datos clínicos, manifestaciones o medidas de un determinado fenómeno cognitivo o psicológico no dice nada sobre el significado de los mismos.
  • Se argumenta, además, que el neuropsicoanálisis no es analítico. Esto es, que los estudios de esta corriente se centran en el la exploración de procesos cognitivos y perceptuales sin trascender el aspecto físico o biológico, ignorando a la vez el análisis del sentido el significado o el discurso.
  • Se considera que el neuropsicoanálisis puede ser peligroso para el psicoanálisis, ya que atribuye a la biología una especie de significado que elimina el valor del sentido y la verdad psíquica sobre la que está construido el psicoanálisis.

(Blass, Carmeli, 2007).

Neuropsicoanálisis, un proyecto de ciencia fallido

Analizando lo anterior, es seguro decir que el neuropsicoanálisis es un intento fallido por brindar al psicoanálisis el respaldo de la ciencia. En primer lugar, su objeto de estudio es muy confuso, interesándose en el análisis de toda clase de fenómenos cognitivos, psicológicos y subjetivos, muchos de ellos que no son del interés del psicoanálisis, pero sin lograr concretar una tendencia teórica propia.

Además, ninguno de los modelos metodológicos empleados por esta corriente logra integrar las técnicas de las disciplinas que pretende conciliar. Por el contrario, se limita a utilizar los medios de las neurociencias para recolectar todo tipo de datos y mediciones; para después, solo realizar con ellos interpretaciones arbitrarias a partir del psicoanálisis. Una doctrina que, por principio, no tiene sustento científico.  

Finalmente, es oportuno destacar que la característica más curiosa de esta corriente, es el que ella surge como un movimiento innecesario. Por un lado, los psicoanalistas no suelen buscar que la ciencia apruebe sus principios, ocultándose en la ambigüedad y relatividad de sus términos para sobrevivir. Aunado a esto, muchos de los fenómenos afectivos en los que el neuropsicoanálisis pretende concentrarse y que presenta como ignorados, ya son objeto de estudio de las neurociencias y la psicología. Disciplinas que, día con día, desarrollan nuevas técnicas de estudio que si se apegan a las exigencias del método científico.

Referencias:

  • Balchin, R., Barry, V., Bazan, A., Blechner, M., Clarici, A., Flores, D., Fotopoulou, A., Goergen, M., Kessler, R., Matthis, I., Muñoz, J., Northoff, G., Olds, D., Oppenheim, L., Reismann-Lagrèze, D., Tsakiris, M., Watt, D., Yeates, G., Zellner, M. (2019) Reflections on 20 years of Neuropsychoanalysis. Neuropsychoanalysis, volumen (21), número (2), pp. 89-123. Recuperado de researchgate.net
  • Blass, R., Carmeli, Z. (2007) The case against neuropsychoanalysis: On fallacies underlying psychoanalysis’ latest scientific trend and its negative impact on psychoanalytic discourse. The International Journal of Psychoanalysis, volumen (88), número (1), pp. 19-40.  Recuperado de tandfonline.com
  • Matsumoto, D. (Ed.) (2009) The Cambridge Dictionary of Psychology. Cambridge University Press.
  • Panksepp, J. (2010) Affective neuroscience of the emotional BrainMind: evolutionary perspectives and implications for understanding depression. Dialogues in Clinical Neuroscience, volumen (12), número (4). Recuperado de researchgate.net
  • Panksepp, J., Solms, M. (2011) What is neuropsychoanalysis? Clinically relevant studies of the minded brain. Trends in Cognitive Sciences. Special Issue: Cognition in Neuropsychiatric Disorders, volumen (16), número (1). Recuperado de academia.edu
  • The Neuropsychoanalysis Association (2021) Neuropsychoanalysis around the world again. NPSA. Recuperado de npsa-association.org
  • Schore, A. (2001) Effects of a secure attachment relationship on right brain development, affect regulation, and infant mental health. Infant Mental Health Journal, volumen (22), pp. 7–66. Recuperado de allanschore.com
  • Solms, M., Turnbull, O. (2011) What Is Neuropsychoanalysis? Neuropsychoanalysis, volumen (13), número (2). Recuperado de neuropsa.org.uk
  • Westen, D., Blagov, P., Harenski, K., Kilts, C., Hamann, S. (2006) Neural Bases of Motivated Reasoning: An fMRI Study of Emotional Constraints on Partisan Political Judgment in the 2004 U.S. Presidential Election. Journal of Cognitive Neuroscience, volumen (18), número (11), pp. 1947–1958. Recuperado de: uky.edu
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la UAEMex (México). Experiencia docente y en atención clínica en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Editor adjunto y redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.