Sincronización del ciclo menstrual ¿Mito o realidad?

El fenómeno de la 'sincronización del ciclo menstrual' entre convivientes es una creencia muy extendida, pero ¿existe algún respaldo científico?

Desde hace varias décadas se ha intentado dar respuesta a la pregunta de si el ciclo menstrual se sincroniza entre convivientes, y de ser así, cuáles son las causas del fenómeno. Algunos estudios afirman que es posible, que se debe a las feromonas y a la cercanía emocional; mientras que otros trabajos afirman que esto sucede por coincidencia, sin que se evidencie otro factor causal más allá del azar. A continuación, vamos a revisar qué dice la literatura científica disponible acerca de la sincronización del ciclo menstrual.

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Historia de los estudios sobre la sincronización del ciclo menstrual

La primera persona en abordar la hipótesis de la sincronización del ciclo menstrual fue Martha McClintock en 1971, quien reportó la aparente influencia social sobre el ciclo menstrual, en mujeres que vivían juntas en un dormitorio universitario. Desde entonces, se han realizado múltiples experimentos para confirmar estas hipótesis, con diferentes grupos poblacionales, como compañeras de casa, compañeras de trabajo, atletas, parejas del mismo sexo, entre otras (Fahs, 2016).

Varios estudios sostienen que, para que se presente una sincronización del ciclo menstrual, es necesario que las mujeres se encuentren bajo ciertas condiciones. Comúnmente, se hace referencia a la exposición a feromonas. Adicionalmente, se tiene en cuenta la amistad, las actividades comunes, el tiempo de convivencia, y la cantidad de tiempo que comparten (Ziomkiewicz, 2006).

Las feromonas

Las feromonas son un conjunto de sustancias químicas que, al ser segregadas, generan algún comportamiento en individuos de la misma especie. En los seres humanos, no hay un consenso frente a su existencia ni sobre sus hipotéticos efectos, debido a, entre otras cosas, las habilidades superiores de comunicación. A pesar de esto, en muchos de los experimentos se han utilizado estímulos olfativos –dado que las feromonas se dispersan por el aire y acceden al organismo por el olfato-, y han hipotetizado que es posible que el ciclo menstrual se alargue o se acorte debido al efecto de feromonas ováricas que podrían modificar el ciclo de la hormona luteinizante (Ziomkiewicz, 2006).

Sincronización del ciclo menstrual vs probabilidad estadística

En 1992 (citado por Ziomkiewicz, 2006), Wilson propuso que en la mitad de los estudios, la sincronización del ciclo menstrual puede darse sin ninguna influencia externa. El autor advirtió diversos problemas metodológicos en los trabajos consultados:

  • Periodos de observación muy cortos.
  • Métodos incorrectos para calcular las diferencias de inicio –y duración- del ciclo menstrual.
  • La exclusión de algunos sujetos con características particulares.

Adicionalmente, Schanh (2000, citado por Ziomkiewicz, 2006; Fahs, 2016), sostiene que las variaciones en el ciclo menstrual constituyen un obstáculo matemático para la ocurrencia de la sincronización; si cualquier tipo de ritmos no comparten la misma frecuencia, no se puede hablar de sincronización. En otras palabras, aunque la menstruación tiende a ser cíclica, no todos los meses es igual; además, los ciclos no tienen la misma frecuencia, ni duración. Adicionalmente, es fundamental tener en cuenta que la duración de los ciclos menstruales no es igual cada mes; la misma mujer puede tener un ciclo que dure 28 días y al mes siguiente, tener uno de 30 días, por ejemplo (Fahs, 2016).

La explicación evolucionista de la sincronización del ciclo menstrual

En 1979, Burley (citado por Ziomkiewicz, 2006; Fahs, 2016), sugirió que la sincronización del ciclo menstrual humano, era una respuesta adaptativa, generada como mecanismo para incrementar la probabilidad de concepción en varias mujeres que viven con un varón. Otros autores sugirieron que, esto generaría una sincronización en los embarazos y los periodos de lactancia, lo que podría garantizar el cuidado de bebés cuyas madres fallecieran en el parto. Sin embargo, esta y otras hipótesis, se relacionan más con una sincronización en los periodos de ovulación, y no con la sincronización del sangrado; lo cual nunca se ha demostrado científicamente y constituye meramente una hipótesis explicativa sin contrastar.

Sincronización de la ovulación

Cuando los estudios se han enfocado en los periodos de ovulación, en lugar de la menstruación, no se ha encontrado evidencia de sincronización, lo cual refuta la hipótesis de sincronización del ciclo menstrual. Por otro lado, las teorías evolucionistas sostienen que esta sincronización garantiza y estimula la respuesta sexual masculina, y por lo tanto la fecundación (Fahs, 2016).

La hipótesis sin contrastar de la sincronización del ciclo menstrual y su uso machista

Más allá de las investigaciones científicas, es frecuente que en las tertulias, debates en medios de comunicación, e incluso en series de televisión y películas, se presente la sincronización del ciclo menstrual como un hecho científico comprobado; cuando no es así. Esto, especialmente cuando hay grupos de mujeres que conviven juntas; utilizándolo como una forma de burla frente a sus emociones y su ‘comportamiento inestable cuando están en sus días’ (Fahs, 2016), algo que sin duda constituye un compendio de conductas machistas despreciables.

Se puede concluir entonces que no existe evidencia científica para considerar que los ciclos menstruales de mujeres que viven juntas se sincronizan. Aunque pueda ser un fenómeno accidental -explicable en términos probabilísticos-, dada la variabilidad en los ciclos y su eventual coincidencia; difícilmente será perdurable en el tiempo y tampoco se explica por la exposición a sustancias químicas o algún tipo de factor evolutivo.

Referencias:

  • Fahs, B. (2016). Demystifying Menstrual Synchrony: Women´s Subjective Beliefs About Bleeding in Tandem With Other Women. Women´s reproductive health, 3 (1), 1-15. Recuerpado de: www.tandfonline.com
  • Ziomkiewicz, A. (2006). Menstrual Synchrony: Facto r Artifact?. Human Nature, 17 (4), 419-432. Recuperado de: link.springer.com
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.