Síndrome de Asperger y Autismo de Alto Funcionamiento

Las diferencias reportadas entre el Síndrome de Asperger y el Autismo de Alto Funcionamiento, podrían justificar un abordaje diferencial.

Con la actualización del Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales, se propuso una nueva forma de clasificar algunos trastornos. Dentro de estos, se encuentran los trastornos generalizados del desarrollo, en donde en la última edición desaparece el Síndrome de Asperger; que es absorbido por los Trastornos del Espectro Autista -TEA-. Sin embargo, esta decisión ha resultado controvertida pues, como veremos a continuación, existen varias diferencias significativas que podrían fundamentar la existencia de una clasificación independiente y específica para el Síndrome de Asperger, diferenciada del autismo.

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Características de las personas con Síndrome de Asperger

Las características clínicas del síndrome de Asperger abarcan desde las interacciones sociales, hasta comportamientos y desarrollo personal, dentro de los que se encuentran (Naranjo, 2004):

  • Por lo general, este síndrome se caracteriza por dificultades significativas en las relaciones interpersonales. Aunque sienten interés en establecer relaciones sociales, se les dificulta reconocer sentimientos, intenciones y comprender la comunicación no verbal. Pueden ser en extremadamente literales.
  • No suele presentarse un retardo significativo en la adquisición del lenguaje o déficit cognitivo. Sin embargo, presentan una prosodia diferencial, y en algunos casos habilidades cognitivas sobresalientes.
  • El lenguaje suele ser considerado excesivamente preciso o pretencioso; a menudo utilizan términos académicos o de alta complejidad, y suelen guiar la conversación, llevándola a temas de su interés.
  • Suelen presentar un rango de comportamiento e intereses repetitivos, lo cual también interfiere con sus dinámicas sociales. Pueden llegar a ser acumuladores de elementos o información de un tema específico.
  • Pueden tener dificultades para entender metáforas, sarcasmos o humor. De igual forma, se les dificulta guardar secretos o ser sutiles o diplomáticos en sus interacciones.
  • Fácilmente, pueden alterarse cuando sus rutinas se ven modificadas o no se cumplen sus expectativas.
  • A nivel motor, se puede presentar una alteración en la coordinación, con un patrón de marcha anormal y patrones de movimiento rígidos.

Diferencias generales entre el Síndrome de Asperger -SA- y el Autismo de Alto Funcionamiento -AAF-

La edad de diagnóstico es una variable a considerar; mientras que el Síndrome de Asperger suele diagnosticarse a partir de los 3 años, relacionado con la escolaridad, la sintomatología del Autismo de Alto Funcionamiento puede manifestarse desde los 18 meses (Pérez y Martínez, 2014).

Algunos autores sugieren que los infantes con sintomatología de Asperger, suelen desarrollar un apego más saludable con sus madres, algo que no ocurre en pacientes con autismo (Pérez y Martínez, 2014).

En general, se denomina Síndrome de Asperger cuando el paciente presenta alteraciones sociales y comportamentales, en ausencia de déficit cognitivo y lenguaje; mientras que se hablaría de Autismo de Alto Funcionamiento, cuando el lenguaje se encuentra alterado, y puede haber déficit cognitivo leve (Giambattista, et. al, 2019).

Diferencias en el lenguaje: Asperger vs Autismo

Algunas investigaciones en el área de neuropsicología han encontrado que en pacientes con Síndrome de Asperger, se evidencia una disminución en las habilidades de lenguaje no verbal, mientras que sobresalen en habilidades verbales como vocabulario, conocimiento y memoria verbal, mientras que las personas con Autismo de Alto Funcionamiento muestran un perfil opuesto. Se cree que las limitaciones en la capacidad pragmática lingüística en pacientes con AAF, se relaciona con fallos en la comprensión del lenguaje y sus elementos, junto con dificultades en la comprensión de conceptos abstractos y un vocabulario pobre (Naranjo, 2014; Giambattista, et. al, 2019).

Diferencias a nivel visual y motor: Asperger vs Autismo

A nivel visual ocurre algo similar, mientras que en personas con Síndrome de Asperger se presenta un déficit visual motor y viso perceptual, en personas con Autismo de Alto Funcionamiento, el resultado suele ser más favorable (Naranjo, 2004). Asimismo, las dificultades en coordinación motora, motricidad gruesa, y en psicomotricidad, solo se presentan en pacientes con Asperger (Pérez y Martínez, 2014).

Diferencias en funciones ejecutivas: Asperger vs Autismo

Por otra parte, con respecto a las funciones ejecutivas, los resultados de la evaluación cognitiva indican un fallo en el funcionamiento de los lóbulos frontales, lo cual explicaría muchas de las conductas de estos pacientes. En esta área, se han encontrado pocas diferencias entre pacientes con Síndrome de Asperger y pacientes con Autismo de Alto Funcionamiento. Sin embargo, el razonamiento verbal, la memoria verbal, la fluidez, la categorización y el manejo del tiempo, suelen estar más alteradas en pacientes con AAF (Pérez y Martínez, 2014).

¿Por qué es importante un diagnóstico específico del Síndrome de Asperger?

Los diagnósticos, más que una función diferenciadora, son la forma en la que especialistas podemos ‘hablar el mismo idioma’ en relación con los pacientes; ayudándonos a diferenciar las características principales y además, es con base en este que podemos establecer las estrategias de abordaje e intervención terapéutica (Giambattista, et. al, 2019).
La homogeneización de las distintas patologías puede hacer que se brinde un tratamiento inespecífico e inadecuado, incluso llegando a pasar por alto algún aspecto determinante que deba ser tenido en cuenta al momento de intervenir.

Implicaciones clínicas

Dado que el lenguaje juega un papel crucial en el desarrollo durante los primeros 5 años de vida, las personas con AAF requieren un proceso de rehabilitación específico desde fonoaudiología o terapia del lenguaje, al igual que educación personalizada. Por su parte, las los niños, niñas y adolescentes con SA, presentan un mayor nivel de comorbilidades emocionales y afectivas como ansiedad y depresión, aunque suelen tener un mayor grado de independencia que aquellos con AAF (Giambattista, et. al, 2019).

Conclusiones

Teniendo en cuenta lo anterior, en la comunidad científica se ha abierto un debate sobre la necesidad de incluir de nuevo el Síndrome de Asperger, como clasificación con entidad propia, dentro de los manuales diagnósticos; esto con el único fin de poder establecer no solo un diagnóstico, sino un plan integral de intervención desarrollado para sus características particulares.

Referencias:

  1. Giambattista, C., Ventura, P., Trerotoli, P., Margari, M., Palimbi, R., Margari, L. (2019). Subtyping the Autism Spectrum Disorder: Comparison on Children with High Funcioning Autism and Asperger Sindrom. Journal of Autism and Developmental Disorders, 49, 138-150. Recuperado de: pubmed.ncbi.nlm.nih.gov
  2. Naranjo, R. A. (2014). Avances y perspectivas en Síndrome de Asperger. NOVA Publicación científica en Ciencias Biomédicas, (12) 21, 81-101. Recuperado de: www.scielo.org.co
  3. Pérez, P. F., Martínez, L. M. (2014). Perfiles cognitivos en el Trastorno Autista de Alto Funcionamiento y el Síndrome de Asperger. CES Psicología, 7 (1), 141-155. Recuperado de: dialnet.unirioja.es
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.