‘Síndrome del niño hiperregalado’: El exceso de regalos

Aunque no es una entidad diagnóstica, se ha denominado 'síndrome del niño hiperregalado' al conjunto de signos presentes en la conducta infantil, tras el exceso sistemático de regalos.

Con la llegada de las fiestas decembrinas, llega el reto de cada año: qué regalar. Como padres y madres, asumimos que es fundamental que nuestros hijos e hijas tengan lo mejor, que no les falte nada, y sobre todo, que sean felices. Sin embargo, en este afán por suplir todas sus necesidades, y tratar de ‘garantizar su felicidad’ –aun cuando eso no es del todo posible– a veces caemos en el error de dar más de lo que verdaderamente se necesita, asociando el consumismo con el bienestar. Es así como surge lo que algunos autores denominan el ‘síndrome del niño hiperregalado’ que si bien no constituye una entidad diagnóstica, es una denominación que pone de relieve uno de los retos en salud mental infantil, al que nos enfrentamos actualmente. A continuación presentamos algunas características para identificar el llamado ‘síndrome del niño hiperrregalado’, así como algunas propuestas para evitarlo.

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El síndrome del niño hiperregalado

En los últimos años se ha desvelado una problemática relacionada con la cantidad de dinero que se utiliza en la compra de regalos, y en especial, la cantidad excesiva de regalos que reciben los más pequeños. Se estima que una niña o niño español puede recibir 20 regalos por promedio, algunos demandados explícitamente por los retoños, y otros regalados tanto por padres y madres, como familia lejana; sin que el menor manifieste mayor interés (Bigas, 2018).

Adicionalmente, junto al exceso, está lo inútiles que pueden llegar a ser algunos de estos regalos, los cuales no contribuyen con el adecuado desarrollo del menor. Debido a esto, cuando los niños o niñas reciben muchos regalos, se puede alterar su salud mental, manifestándose en forma de impulsividad, baja tolerancia a la frustración, aislamiento, conductas destructivas, agresividad o ansiedad (Bigas, 2018).

Consecuencias del síndrome del niño hiperregalado

De una manera más desarrollada, en familias en las que la niña o el niño ha sido hiperregalado, ha sido posible hallar:

  • Sobreestimulación: al haber tantos elementos a su alcance, los menores presentan dificultades para prestarle atención a un solo estímulo por el tiempo necesario; por lo que pueden pasar de un estímulo a otro rápidamente, o terminar centrándose en uno solo, desechando el resto.
  • Permisividad en los padres y madres: es normal que los niños o niñas deseen ciertos regalos, en especial dado el alto nivel de consumismo actual. Sin embargo, cuando se satisfacen todos sus deseos, se adopta un patrón de crianza de permisividad, en donde cada vez son más las cosas que se permiten. Está ampliamente demostrado que una crianza sin límite es perjudicial para el desarrollo del menor.
  • Baja tolerancia a la frustración: Si un niño o niña recibe muchos regalos, en el momento en qué no reciba tantos se frustrará y reaccionará de forma negativa. Adicionalmente, esta baja tolerancia a la frustración se puede extrapolar a otros contextos.
  • Pérdida del interés: al acumularse los regalos, a medida que el niño o la niña los van abriendo, va disminuyendo la ilusión por estos. Asimismo, se puede generar un patrón de respuesta de acuerdo con el cual, se adquieran las cosas solo por el placer de adquirirlas, y no por su contenido o función en sí misma.

(Bigas, 2018)

La influencia de los medios de comunicación

Suele suceder que muchos de los niños y niñas demandan a los Reyes Magos, Papá Noel o Santa Claus, juguetes que han visto previamente anunciados en televisión o en internet. No cabe duda que la publicidad utilizada en la época navideña está dirigida directamente hacia los niños y niñas y no hacia sus padres, y frente a esto hay una gran controversia.

Una de las críticas principales es que los niños y niñas no están preparados para defenderse antes los posibles efectos negativos de la publicidad (Buijzen y Valkenburg, 2000). Siendo además esta muy invasiva e intrusiva, presentándose una sobreexposición continuada a contenidos publicitarios.

De hecho, se sugiere que la publicidad dirigida directamente hacia los menores puede generar actitudes materialistas que desemboquen en conflictos en la familia. Adicionalmente, se puede manifestar mucho estrés, pues entre más pequeños sean, más sensibles son a la sobre estimulación de estos anuncios; además deben enfrentarse constantemente a no poder complacer todos sus deseos (Buijzen y Valkenburg, 2000).

Esto quiere decir que, si se le satisface al niño o niña el deseo de muchos de los productos que ve en televisión o Internet, no va a aprender a medir su capacidad de consumo, ni a discernir qué productos realmente desea y son útiles. Por lo tanto, para prevenir el llamado ‘síndrome del niño hiperregalado’, se debe establecer una comunicación adecuada con los menores, enseñándoles a no ceder ante los estímulos de la publicidad, y mostrándoles límites claros y justos.

La regla de los cuatro regalos: una forma de combatir el ‘síndrome del niño hiperregalado’

Múltiples psicólogos y psicólogas concuerdan con este postulado: para la Navidad, a cada niño o niña se le deben ofrecer un máximo cuatro regalos -preste atención, Santa Claus-; pero, además, deben tener unas características específicas, como:

  • Algo para leer: puede ser un libro impreso, un comic, o un e-book –dependiendo de la edad-
  • Algo para usar: puede ser una prenda de vestir o accesorios.
  • Algún objeto que realmente necesiten: puede ser un artículo para alguno de sus hobbies o un artículo escolar.
  • Finalmente, el regalo que desean: para esto, los padres se pueden basar en la carta a los Reyes o Papá Noel. Claramente, debe estar dentro de las posibilidades de los padres, y acorde con la etapa del ciclo vital del niño o niña.

(Bigas, 2018)

Es fundamental que cada uno de estos regalos sea seleccionado con un fin, y que le aporte algo al desarrollo del pequeño; pero, sobre todo, debe ser algo que le guste, que se relacione con sus intereses y que pueda disfrutar. La invitación es a tomarse un tiempo para conocer los gustos, aptitudes e intereses de nuestros hijos; no solo para darles los regalos más adecuados, sino para fortalecer el vínculo y compartir con ellos y ellas.

Les invitamos a poner en un segundo plano los regalos, y buscar puntos de encuentro con sus hijos e hijas, para construir un vínculo saludable que va a durar más que cualquier regalo, y va a ser más gratificante. Los regalos no tienen por qué ser materiales, las experiencias pueden ser un gran regalo que perduren en la memoria por muchos años. Un límite adecuado es una gran muestra de amor.

Referencias:

  • Bigas, N. (2018). El síndrome del niño hiperregalado: sobreestimulado, egoísta y con bajo nivel de frustración. Universitat Oberta de Catalunya. Recuperado de: www.uoc.edu
  • Buijzen, M., y Valkenburg, P. M. (2000). The impacto of Television Advertising on Children´s Christmas Wishes. Journal of Broadcasting & Electronica Media, 44(3), 456-470. Recuperado de: www.tandfonline.com
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.