Técnica EMDR, qué es, aplicaciones y críticas

Te explicamos qué es la técnica EMDR, cuáles son sus fundamentos psicoterapéuticos, así como las críticas recibidas que cuestionan el método.

En 1987, la doctora Francine Shapiro notó que sus ojos se movían involuntariamente de izquierda a derecha, cuando ella pensaba en algunos eventos inquietantes de su vida. Luego de esto, sintió un gran alivio, y pudo establecer una relación entre el movimiento ocular y el bienestar subsecuente. Gracias a esto, comenzó a estudiar la influencia de la estimulación cerebral bilateral, y cómo esta influía en la forma en la que se procesa la información, especialmente los traumas (Hensley, 2010). A continuación, te explicamos qué es y en qué casos se está aplicando la terapia EMDR.

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¿Qué es el EMDR?

La desensibilización y reprocesamiento por medio de movimientos oculares, o EMDR por sus siglas en inglés -Eye Movement Desensibilization and Reprocessing-, es una técnica de exposición desarrollada principalmente para tratar el trastorno de estrés postraumático. La doctora Shapiro sostenía que los movimientos sacádicos horizontales eran la base de la intervención, aunque posteriores estudios concluyeron que cualquier tipo de estimulación bilateral, visual, auditiva o táctil, tenía los mismos efectos (Marín, Guillén y Vergara, 2016).

Por consiguiente, esta técnica facilita la reducción de pensamientos y sentimientos negativos, disminuyendo el estrés psicológico asociado. De esta forma, el EMDR permite desarrollar nuevas conductas y formas de procesar el trauma, favoreciendo el funcionamiento adaptativo del individuo. Así, el paciente logra aproximarse al evento traumático de forma imaginaria por periodos cortos de tiempo, procesando el trauma de una forma más adaptativa (Gil, 2008).

Estructura de la intervención con EMDR

Esta técnica tiene un carácter estructurado, que se recomienda seguir con el fin de obtener el mejor resultado, y prevenir un incremento en el malestar del paciente. El método se compone de 8 fases principales (Gil, 2008; Marín, Guillén y Vergara, 2016):

  1. Historia clínica: Evaluación de síntomas y eventos desencadenantes.
  2. Preparación del paciente: Establecimiento del rapport, planteamiento de expectativas, psicoeducación y entrenamiento en técnicas de regulación emocional.
  3. Evaluación de los aspectos primarios del recuerdo: Identificación del recuerdo significativo, las cogniciones negativas y positivas.
  4. Desensibilización del recuerdo: Generación de cambios en la experiencia sensorial relacionada con el trauma, aumentando la introspección y sensación en autoeficacia.
  5. Instalación de la cognición positiva y reprocesamiento: Reemplazar las cogniciones negativas por positivas.
  6. Examen corporal: Reducción de las sensaciones corporales como la tensión muscular.
  7. Evaluación: Incremento de la sensación de autocontrol. Entrenamiento en el manejo de situaciones perturbadoras fuera de consulta.
  8. Cierre: Planteamiento de nuevos objetivos y estrategias de optimización y generalización de objetivos.

Este procedimiento permite el acceso a los recuerdos traumáticos, y mediante la estimulación bilateral – movimiento oculares, sonidos alternantes en cada oído, o golpes suaves alternantes – se facilita la activación de sistemas emocionales, sensoriales y cognitivos, que permitan procesar el trauma. Finalmente, el recuerdo permanece, pero disminuye significativamente la activación fisiológica y emocional que produce (Lupo, 2015).

Mecanismos explicativos

Al realizar una sesión de EMDR, se busca mantener la atención en un doble foco; por una parte en la estimulación bilateral y por otra la imagen perturbadora. Existen varias hipótesis de porqué la estimulación bilateral es necesaria (Marín, Guillén y Vergara, 2016):

  • Cuando se divide el foco atencional, la memoria de trabajo se ve abrumada, lo cual permite que el reprocesamiento de los recuerdos se lleve a cabo con un nivel de intensidad menor.
  • Otra hipótesis sugiere que la estimulación bilateral aumenta la activación hemisférica bilateral y por lo tanto la actividad neuronal. Esto facilita la recuperación de la información traumática, permitiendo procesarla de una forma diferente.
  • Una tercera hipótesis propone que los movimientos oculares sacádicos imitan el movimiento ocular presente en la fase REM del sueño. Con base en esto, se procesaría e integraría la información episódica en la memoria semántica de la misma forma que ocurre mientras dormimos.

Algunos estudios con correlatos psicofisiológicos indican que el EMDR activa el sistema autónomo y el sistema colinérgico, inhibiendo el sistema simpático – algo que ocurre en el sueño REM- lo cual regula la frecuencia cardiaca y la conductancia de la piel, como si el organismo estuviera relajado.

¿Qué ocurre a nivel cerebral?

Cuando una persona experimenta un evento traumático, el recuerdo y las sensaciones se procesan desde la amígdala cerebral. Esto genera que, frente al recuerdo, las sensaciones y el miedo se experimenten con similar intensidad que en el momento del trauma. Posteriormente, se almacenan en la corteza, construyendo vías neuronales por las cuales se procesa la nueva información, reviviendo el malestar. Esto se relaciona con una alteración en el hipocampo, y la capacidad para organizar y controlar los detalles de los diversos eventos (Gil, 2008).

El EMDR se basa en los hallazgos según los cuales, a través de los movimientos oculares – u otra estimulación bilateral – se activan otras vías de procesamiento de la información, reduciendo la intensidad de la emoción asociada con el recuerdo traumático, de modo que los recuerdos se hacen menos vívidos (Gil, 2008).

Estudios realizados con tomografía por emisión de positrones SPECT, revelaron que luego de la intervención con EMDR, se presenta una hiperactividad del cíngulo anterior y el lóbulo frontal izquierdo, lo cual sugiere que el tratamiento incrementa la actividad del sistema límbico, favoreciendo la capacidad del paciente para diferenciar una amenaza real, de una imaginaria o un recuerdo (Gil. 2008).

Aplicaciones del EMDR

Tras la introducción a la técnica, ya sabemos qué es el EMDR y cuáles son sus fundamentos. A continuación recogemos susprincipales aplicaciones en psicoterapia.

El EMDR fue utilizado inicialmente en el trastorno de estrés postraumático, dado que tiene dos componentes que se pueden trabajar directamente con esta técnica: el trauma, y la constante reexperimentación del evento. Múltiples estudios han avalado su efectividad en pacientes veteranos de guerra, personas víctimas de abuso sexual, violencia, maltrato, entre otros (Marín, Guillén y Vergara, 2016).

Además, desde la perspectiva de la doctora Shapiro, según la cual casi todos los trastornos podrían tener una causa traumática, se han realizado investigaciones sobre la efectividad de la técnica en otras problemáticas como fobias específicas, trastorno de pánico, dolor crónico, disfunciones sexuales, trastorno dismorfico corporal, trastornos de personalidad, entre otros (Marín, Guillén y Vergara, 2016).

Criticas y controversias sobre el EMDR

La terapia EMDR ha sido clasificada por la APA -Asociación Americana de Psicología- como técnica que cuenta con ‘Apoyo fuerte en Investigación / Controvertido’ para la intervención en el trastorno de estrés postraumático -TEPT-.

Existen evidencias que apuntan a que los beneficios de la terapia EMDR radican en la intervención cognitivo-conductual que se aplica en la terapia de conducta basada en la exposición, y que los movimientos oculares resultarían innecesarios. De hecho, la APA es contundente en que si el mecanismo de acción de la terapia EMDR se fundamenta en la terapia de exposición y los movimientos oculares son un añadido sin evidencia, que no aportan ningún beneficio de base empírica a la intervención; debería cuestionarse si verdaderamente el EMDR tiene fundamento como técnica y si es beneficiosa para los pacientes (Division 12 – APA, 2016).

La APA demanda mayor fundamentación empírica que justifique la existencia y la aplicación de esta técnica, pues si bien resulta efectiva, se ha descubierto que el mecanismo de acción que posibilita el cambio no radica en el EMDR en sí; pues no se han hallado diferencias entre los resultados de la terapia de exposición, el solitario, y el EMDR -exposición y movimientos oculares- (Division 12 – APA, 2016).

Conclusiones

Tras definir qué es y desarrollar los fundamentos y aplicaciones de la terapia EMDR, podemos concluir que el EMDR es una técnica ecléctica, cuya efectividad para el trastorno de estrés postraumático ha sido ampliamente estudiada; aunque las evidencias que justifican el empleo de los movimientos oculares son controvertidas y requieren de mayor fundamentación y validación empírica.

Referencias:

Sandra Correa
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
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