Karemi Rodríguez «es importante operativizar conductas de apego»

Psicóloga en Madrid, divulgadora de psicología basada en la evidencia y fundadora de Psico-K. Entrevistamos a Karemi Rodríguez Batista.

El apego se define como un vínculo afectivo muy significativo entre un individuo y su figura de apego, por medio de un intercambio de confort, cuidado y placer. Aunque el origen de la teoría del apego se remonta a John Bowlby, a día de hoy ha trascendido como un estudio interdisciplinar que integra teorías psicológicas, evolutivas y etiológicas, siendo aceptado por otros modelos como el cognitivo o el conductual. Psicoterapias con gran reconocimiento, como las terapias contextuales, por ejemplo, la terapia de interacción Padres-Hijos o la terapia de compasión integran el apego. Si bien es cierto que no todos los modelos comparten el origen del apego -algunas corrientes sostienen una etiología biologicista y otras un origen adquirido por condicionamiento operante; aprendizaje-, existe un amplio consenso en la definición del problema. Tanto es así que patrones de apego disfuncionales estarían recogidos como clasificación diagnóstica psiquiátrica en el CIE-10 F94.1/2- y en el DSM, denominado trastorno de apego reactivo -DSM-5 ‎313.89 (F94.1, F94.2). La popular psicóloga y divulgadora Karemi Rodríguez Batista, hace un receso en su actividad clínica para atender nuestra entrevista monográfica sobre el apego.

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Karemi Rodríguez Batista es psicoterapeuta y directora del centro de psicología PsicoKlinic en Madrid. Asimismo, Karemi es la fundadora de Psico-K, uno de los espacios de divulgación sobre psicología más activos de la red. Solo en Facebook, Psico-K cuenta una comunidad internacional de cerca de 92.000 miembros; entre profesionales de la psicología, estudiantes y pacientes interesados en recursos de apoyo para la salud psicológica, de libre acceso y basados en la evidencia.

Karemi Rodríguez Batista es Graduada en Psicología con Mención en Psicología de la Salud e Intervención en Trastornos Mentales y del Comportamiento, Máster en Psicología General Sanitaria, Máster en Terapias Contextuales y de Tercera Generación, Experta en Clínica y Psicoterapia en Adultos y Especialista en Psicología de Emergencias.

Karemi Rodríguez, como experimentada psicoterapeuta conductual-contextual, ¿Cómo definirías el concepto de apego de forma accesible para el público no profesional?

Antes que nada, me gustaría agradecerte la entrevista y felicitarte a ti y al equipo detrás de Mente y Ciencia por el estupendísimo trabajo que estáis haciendo en favor de la divulgación basada en la evidencia.

El apego es ese vínculo o lazo afectivo que establecemos, en un primer momento con nuestro cuidador o cuidadora primaria -generalmente la madre-, que necesitamos para sentirnos seguros/as y queridos/as y que nos impulsa a realizar conductas de aproximación con los y las demás -si es de tipo seguro-. Por tanto, esta forma de vincularnos va a influir -que no determinar- las relaciones sociales futuras, la percepción de uno/a mismo/a y nuestra propia regulación emocional.

Más técnicamente, el vínculo de apego daría cuenta de las conductas más probables que pondremos en marcha al exponernos a una serie de EC apetitivos -figuras de apego-, que lo son porque han sido fuente de reforzamiento sistemático en el pasado. Desde aquí se consolidan esos esquemas relacionales o esas reglas verbales sobre uno/a mismo/a, nuestra figura de apego y el entorno.

Muchas personas que mantienen relaciones tormentosas se preguntarán ‘¿Cómo sé si tengo algún problema relacionado con el apego?’ Karemi Rodríguez ¿Cuál suele ser la sintomatología o los signos que puedan revelar un posible problema de apego?

En el caso de las relaciones, no es un problema de uno o una misma, sino de la interacción en sí. Concretamente, de la interacción tan compleja entre las historias de aprendizaje de cada uno/a de los miembros de la relación y las demandas de cuidado y cercanía dentro de la relación actual que han fracasado.

En el caso de las relaciones de pareja, por ejemplo; si me encuentro en una relación con dificultades en mi autonomía, con comportamientos celotípicos intensos y frecuentes, desde los miedos irracionales a la pérdida con mucha inestabilidad, etc. Ahí, desde la teoría del apego, podríamos hablar de un estilo de apego ansioso que es problemático. Si estoy en una relación donde la desconfianza predomina, donde hay distancia afectiva, tengo dificultades para demostrar el afecto, con poca intimidad, con aparente facilidad para la ruptura y con predominio de ideas pesimistas, podría tratarse de un estilo de apego evitativo. Resumidamente, si en mi relación me siento mal, comportándome como una persona que no quiero ser, de forma sostenida, ahí tenemos un gran problema.

Para vuestro público profesional, yo os recomendaría leer a Mansfield y Cordova, (2007) quienes explican los problemas de vínculo con base en distintos programas de reforzamiento.

Karemi Rodríguez ¿Que aportan las Terapias Contextuales, como Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT), y la Psicoterapia Analítico-Funcional (FAP) al tratamiento de las problemáticas del apego, respecto a otro tipo de técnicas?

Desde la perspectiva de la Terapia de Aceptación y Compromiso los estilos de apego disfuncionales se entienden como formas de rigidez psicológica que pueden conducirnos a problemáticas importantes. Entre otras cosas, ACT puede ayudarnos a relacionarnos mejor con nuestras propias emociones, y potenciar o crear comportamientos relacionales más efectivos que nos lleven a nuestra vida de valor en pareja.

Por otro lado, la Psicoterapia Analítico-Funcional, trabaja desde la misma relación terapéutica de una forma muy particular, es decir, mediante moldeamiento y reforzamiento diferencial logrando que las conductas deseadas, o CCR2, vayan en aumento, por ejemplo: poner límites, expresarse mejor, gestionar adecuadamente los conflictos, etc., y mediante la extinción, reduciendo conductas las problemáticas o CCR1. Esta distinción es muy muy particular en cada uno/a. Para ello hemos de hacer un análisis funcional de los mismos. A diferencia de las TCC tradicionales, este enfoque se centra en la función de la conducta más que en la forma -más que en lo que dice o hace el consultante, para qué lo hace, qué quiere- utilizando los principios del análisis del comportamiento.

Para FAP, además, las relaciones de intimidad son cruciales. Son vistas como un un conjunto de comportamientos desarrollados a partir de la historia de la consultante, donde la conducta vulnerable de esa persona que podría recibir castigo interpersonal en la mayoría de los casos, es reforzada por la respuesta de esa otra persona. Y es lo que buscamos en sesión para que luego pueda darse fuera. Además, se incide mucho en factores clave en las relaciones interpersonales tales como la exposición de nuestras necesidades, la comunicación bidireccional, la resolución de los conflictos, la cercanía interpersonal, la experiencia y la expresión emocional; ya digo, todo esto trabajando con el o la consultante en sesión. Un añadido más es que puede complementarse muy bien con ACT, DBT, Activación Conductual o Mindfulness.

¿Existen comorbilidades en las problemáticas de apego? ¿Suele presentarse junto a algún otro trastorno asociado -depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad-, o con perfiles psicológicos concretos?

Las problemáticas en el apego suelen surgir cuando de pequeños/as nos encontramos con figuras de apego poco consistentes, que son negligentes, que no responden a nuestras necesidades emocionales y fisicas, o cuando esta figura que debiera promovernos la seguridad y el afecto, a la vez es la misma que nos maltrata y/o abusa, de aquí, como vimos anteriormente se derivan los llamados apego ansioso, evitativo o desorganizado.

Hay estudios como por ejemplo los de Bender (2001) o Cassidy (2008) que, señalan que personas con apego ansioso en comparación con población general tiene mayor probabilidad de presentar un trastorno de personalidad, especialmente por evitación, por dependencia o histriónico. Por otro lado los adultos con apego evitativo, se asocian más a los de tipo esquizoide, narcisista, antisocial y paranoide, y el desorganizado con el TLP. Pero, en resumidas cuentas, más allá de las ‘categorías’ -que ayudan, sí-, creo que nos sirve más focalizarnos en esos patrones de comportamientos ‘de apego’ que hemos desarrollado como forma de responder a nuestras necesidades, de regularnos y que en su momento fueron buenas estrategias, pero ahora mismo nos están creando problemas, ver cuál es la función y valorar e implementar otros más efectivos en la medida de lo posible.

¿Se han documentado factores de riesgo para el desarrollo de los trastornos de apego?

Los factores de riesgo serían, sin duda, un cuidado insuficiente por parte de los/as cuidadores/as en los primeros años de vida. Si no recibimos suficiente afecto o no se cubren nuestras necesidades emocionales, fisiológicas y de protección básicas, ahí habrá problemas. Puede ser que los o las cuidadoras no cuenten con habilidades parentales, que tengan dificultades para identificar y expresar sus sentimientos, o haber vivido violencia, por ejemplo. En definitiva, estos son factores de riesgo.

Karemi Rodríguez, con base en tu experiencia como psicoterapeuta; ¿Cuál crees que sería el origen de los problemas de apego?

Continuando justo con lo que te comentaba en pregunta anterior, ahora, desde una perspectiva más FAP; se pueden explicar las siguientes dinámicas relacionales, de una forma más precisa. Por ejemplo, hablando de los trastornos del yo más graves donde entrarían los llamados Trastornos Narcisistas de la Personalidad, el Trastorno Límite de la Personalidad o personalidades múltiples. Ahí vemos un ‘yo’ inestable, producido por unos padres muy inconsistentes en sus propias reacciones, así la seguridad y sentido del ‘yo’ del niño/a, dependerá del humor y orientación de sus padres, de las señales que estos den. Viendo un poco más a fondo, algunos ejemplos serían los siguientes:

En el caso de los trastornos narcisistas, las personas no obtuvieron amor o atención a sus necesidades emocionales de forma consistente y no se respetaron sus opiniones, pero fueron reforzados de modo superficial por ser encantadores, bellos/as, o poderosos/as. Dependerá de reforzadores externos -admiración, elogio, etc.- para experimentar un sentido del yo. Serán incapaces de confiar en sus propios recursos, no sabiendo realmente qué es lo que ellos y ellas quieren y necesitan, cambiando mucho en función de los demás, desarrollan un fuerte apego a los demás, a sus opiniones, por eso temen demasiado a la crítica.

En los trastornos límite de personalidad, se ha presentado una falta de reforzamiento de control privado, es decir, el sentido de su ‘Yo’ dependerá de la conducta de sus padres y madres, y si no están presentes pueden experimentar incluso despersonalización. En esa dinámica con los y las cuidadoras hubo invalidación, inconsistencia, sobre simplificación de las emociones, castigo a sus opiniones, abandono etc., que da lugar a ese discontinuo e inestable sentido del ‘Yo’.

El concepto de apego se ha convertido en un tópico en el mundo de la espiritualidad, muy concretamente en corrientes filosóficas o espirituales como el budismo, que sitúan el apego como la principal fuente del sufrimiento. Este hecho ha dado pábulo a toda clase de peligrosas pseudoterapias, e incluso sectas, que reducen el origen de todo mal -problemas de pareja, en el trabajo, o incluso a patologías orgánicas como el cáncer- a conflictos con el apego. De hecho, no es extraño ver a tarotistas y astrólogas como Esperanza Gracia referenciar el apego en sus predicciones astrológicas. Karemi, como profesional y divulgadora, eres una firme defensora de la psicología basada en la evidencia. ¿Cómo logras trabajar empíricamente con un constructo tan mancillado? ¿Existen instrumentos psicométricos que te permitan evaluar y operativizar el apego de una forma objetivable?

Tienes toda la razón y es triste ver tantas personas por ahí empleando términos que dudo siquiera entiendan bien; además generando confusión y todo para un beneficio propio, sin escrúpulos ningunos. La expresión que has uso lo describe bien «mancillado».

Bueno, es una gran pregunta. Creo que hablar de ‘apego’ con los/as consultantes y con otros profesionales de otros enfoques puede agilizar la comunicación, más o menos nos entendemos -siempre confirmar, eso sí, porque nos llevamos sorpresas-. Ahora, para nuestro trabajo, es importante operativizar las manifestaciones del apego en comportamientos clínicamente relevantes y desde ahí ‘traducirlos’ a términos básicos que son altamente precisos de cara a una mayor claridad en nuestra intervención.

Para ayudarnos con todo esto tenemos varios instrumentos, por ejemplo la Evaluación ideográfica funcional -FIAT- que nos permite ver clases de respuestas, o la Escala de Intimidad The FAP Intimacy Scale -FAPIS-, que la podemos utilizar como ejemplo de ítems que luego exploraremos más a fondo mediante el análisis funcional.

Karemi Rodríguez, ¿Podrías dar algún consejo a las personas que se hayan sentido identificadas con la descripción que has hecho de los problemas de apego y que consideren que necesitan atención psicológica?

Sin dudarlo, mi recomendación es que consideren buscar ayuda profesional. Vale muchísimo la pena trabajar en esos comportamientos que nos están dificultando tener y mantener relaciones significativas con los/as demás; y con la más importante incluso, o sea, con nosotros y nosotras mismas.

Karemi Rodríguez Batista, ha sido un auténtico placer tenerte como invitada. Queremos agradecerte que hayas compartido con la audiencia de Mente y Ciencia tus conocimientos y tu experiencia en este formato de entrevista monográfica. ¿Cómo te gustaría finalizarla?

Agradeciéndote profundamente por invitarme a esta entrevista, y más importante; felicitándote por este gran trabajo que estáis haciendo desde Mente y Ciencia; divulgando una psicología seria, responsable y no por ello menos atractiva, ¡al contrario!

Fran González
Director y fundador de Mente y Ciencia. Comunicador científico y social, titulado en Marketing. Docente y consultor TIC, con experiencia en programas públicos de intervención social en materia de empleabilidad, desarrollo profesional y capacitación digital, como Red.es del Ministerio de Industria.

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