Sectas destructivas: definición, características y peligros

Las sectas destructivas son organizaciones religiosas o ideológicas que, con apariencia inofensiva, infligen graves perjuicios a sus fieles.

Para sus seguidores, las instituciones religiosas definen y legitiman la realidad social cotidiana, brindando una explicación a fenómenos que se muestran sin sentido o que les resultan enigmáticos. Sin embargo, no todas las personas se ven atraídas por los esquemas expuestos por religiones altamente difundidas como el cristianismo, el islam o el budismo. Algunos individuos buscan un sentido y propósito en la vida a través de cultos y sectas que les ofrecen un contacto directo y compromiso con una ‘realidad más alta’ (Koss, 1972). Por desgracia, existen organizaciones de este tipo que toman ventaja de las ansiedades y falta de dirección de las personas, empleando métodos contrarios a la ética para perpetrar toda clase de abusos y ofensas sobre sus adeptos. Durante este proceso, sus seguidores se transforman en víctimas de diversos tipos de delitos, y en algunos casos, en cómplices de actos de violencia organizada o terrorismo. Estas organizaciones son conocidas como sectas destructivas.

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Distinción entre sectas, cultos y sectas destructivas

Para entender la gravedad de esta situación es necesario distinguir entre una serie de conceptos que suelen confundirse entre sí. Esta tarea no es sencilla, ya que desde el ámbito académico, acostumbran a utilizar los términos de secta, culto, nueva religión y secta destructiva de forma arbitraria.

El concepto de secta

Formalmente, una secta es un grupo de personas unidas por una doctrina particular. Esta se distingue de las demás organizaciones, por el hecho de que sus creencias y principios provienen de una fuente religiosa establecida, como el cristianismo o el islam. Sin embargo, estos grupos se han separado o ‘seccionado’ de dicha institución al considerar que su doctrina se ha alejado de sus metas originales, o no cumple los ideales que debería perseguir (Bosh, 1993; Nastase, 1999). Por lo tanto, formalmente una secta se entiende como una ‘sección’ o ‘sector’ que emerge de una dimensión más amplia,​ o bien que se ha ‘diseccionado’ o ‘separado’ del conjunto.

La definición de culto

Un culto no pretende preservar las formas tradicionales de ningún credo anterior. Por el contrario, es un tipo de religiosidad grupal creativa, que se encuentra completamente fuera de una corriente religiosa dominante. Por lo general, presenta menos organización que una secta (Bosh, 1993; Tapper, 2005).

Los nuevos movimientos religiosos

El concepto de nuevo movimiento religioso es un término utilizado para designar los grupos sectarios de reciente aparición en un determinado espacio geopolítico. Esto quiere decir que la connotación de novedoso no hace referencia a la fecha de nacimiento del movimiento religioso, sino a lo reciente de su práctica para los habitantes de una comunidad (Bosh, 1993; Nastase, 1999).

Aproximación a la definición de cultos o sectas destructivas

Finalmente, se encuentran las sectas destructivas, que son organizaciones en las que sus miembros manifiestan una devoción excesiva a una persona o causa; y que manipulan y controlan a sus fieles para satisfacer los objetivos de sus líderes, sin importar el bienestar de los demás seguidores. Estos grupos no son necesariamente de corte religioso, existiendo aquellos motivados abiertamente por una agenda política o intereses económicos (Tapper, 2005).

Es importante señalar que en los medios de comunicación es muy común llamar a estos grupos simplemente como ‘cultos’ o ‘sectas’ sin destacar diferencia alguna entre estos términos. Dicha tendencia ha sido un obstáculo importante para la lucha y la prevención de las sectas destructivas, ya que da lugar a muchas confusiones (Shaw, 2005).

En primer lugar, la estigmatización de estas palabras ha provocado que muchos grupos religiosos relativamente inofensivos sean catalogados como dañinos, recibiendo diferentes clases de acoso. Por otro lado, existen muchos cultos peligrosos que se han escudado en la libertad de credo para excusar sus prácticas delictivas y salir impunes (Nastase, 1999; Tapper, 2005). Por esta razón, es importante entender cuáles son las características que definen una secta como destructiva.

Características de las sectas destructivas

Existe una gran variedad de sectas destructivas. Desde aquellas que se venden a sus adeptos como la verdadera respuesta frente a un supuesto fin del mundo; como organizaciones multinacionales que sitúan a sus seguidores en estructuras piramidales para beneficiarse del trabajo de los miembros de menor rango. Aún así, es posible distinguir algunas características comunes en este tipo de grupos.

¿Cómo reconocer una secta destructiva?

Por lo general los cultos o sectas destructivas poseen varios de los siguientes rasgos:

  • Se articulan conforme a un sistema de creencias rígido que no debe ser cuestionado.
  • Son dirigidos por un líder carismático y autoritario que dice tener todas las respuestas y que ejerce un gran control sobre los miembros.
  • Aíslan a sus adeptos de sus familiares, amigos o cualquier persona que no sea un miembro de la agrupación.
  • Imponen estilos de vida determinados que exigen la vida en una comuna o el alejarse de sus personas más cercanas.
  • El líder controla a los miembros física, sexual y emocionalmente.
  • Demandan una gran cantidad de tiempo a sus adeptos para realizar actividades centradas en el grupo o dirigidas al beneficio de la organización, como colectas, proselitismo o el estudio de los principios religiosos.
  • Promueven entre sus seguidores la obediencia a la organización y el conformismo.
  • Utilizan tácticas de reclutamiento y adiestramiento engañosas.
  • Manipulan emocionalmente a sus miembros.
  • Pugnan por el rechazo total a la sociedad y a sus instituciones.
  • Suprimen las libertades individuales y el derecho a la intimidad.
  • El líder o líderes gozan de privilegios que están vedados para los demás adeptos.
  • Se somete a los adeptos a cambios de hábitos y alimentación.
  • Exigen que los miembros soporten de manera financiera a la organización.
  • Controlan la información que llega a sus adeptos.
  • Coaccionan a sus miembros para que entreguen su patrimonio personal.
  • Sus seguidores pueden violar gravemente la ley, justificando actos antisociales por fidelidad a su causa.
  • En casos extremos, los líderes se abastecen de armas de fuego, venenos o explosivos.

(Bosh, 1993; Salarrullana, 1993; Tapper, 2005).

Los mensajes de las sectas destructivas

Las sectas destructivas suelen difundir un mensaje atractivo para enganchar a nuevos adeptos. Esta interacción sigue los principios de las técnicas modernas de marketing y de la oferta y demanda. De esta forma, se presentan como una respuesta a tres problemas que enfrenta la sociedad actual.

  • Soledad: Hace referencia a la falta de comunicación y solidaridad entre las personas. Ante esto, las sectas se ofrecen al individuo como una fuente de hermandad, unidad y amor. Esto es, como una familia que él ha elegido y lo ha elegido a la vez que brindará soporte y compañía ante el devenir de la vida.
  • Necesidad de novedad y misticismo: De esta forma, los cultos destructivos ofrecen una alternativa a la fría y a veces desoladora realidad que revelan los avances de la ciencia. De esta forma, cubren anhelos propios del pensamiento místico o mágico, donde la ciencia no interviene y que no obedecen a las leyes naturales. En ocasiones, algunas sectas destructivas hacen uso de lenguaje y terminología supuestamente científica, apropiándose de postulados como ‘la física cuántica’ para dar una apariencia científica a sus mensajes.
  • Pérdida de valores y la falta de un futuro: En este sentido, este tipo de sectas ofrecen a gente desesperada, la paz y la certeza que buscan en un mundo que perciben como decadente.

(Salarrullana, 1993).

Daños producidos por las sectas destructivas

Las víctimas de este tipo de sectas sufren daños que en muchos casos son irreparables. Estos efectos nocivos se manifiestan en todas las áreas de la vida de los adeptos llegando a destruir su bienestar de manera sistematizada y completa. Entre los daños más relevantes provocados se encuentran los siguientes.

Daños físicos

  • Estados severos de desnutrición provocados por ayunos y cambios en la dieta.
  • Daño cerebral producido por el uso prolongado de estupefacientes; como consecuencia de los procesos de adiestramiento.
  • Deterioro en el desarrollo integral en niños que crecieron en comunas.
  • Secuelas permanentes de abuso físico y sexual.
  • Mutilaciones.
  • Complicación de enfermedades en su tiempo curables, debido a que se les negara atención médica oportuna.
  • La muerte.

(Salarrullana, 1993; Tapper, 2005).

Daños psicológicos

  • Cambios o alteraciones en la personalidad.
  • Inhabilidad para tomar decisiones por cuenta propia, excesiva supeditación, subordinación o dependencia para con la secta destructiva.
  • Inestabilidad emocional.
  • Disminución de la capacidad para razonar -anulación del pensamiento crítico-.
  • Cambios repentinos de humor.
  • Alucinaciones.
  • Disminución del vocabulario y del sentido del humor.
  • Paranoia.
  • Confusión mental.
  • Tendencias neuróticas y suicidas.
  • Disminución de la capacidad para distinguir la realidad.

(Salarrullana, 1993; Tapper, 2005).

Daños a las relaciones interpersonales

  • Fragmentación de las relaciones familiares y amistosas.
  • Pérdida de los estudios o del empleo.
  • Alejamiento de los individuos del contexto social actual.

(Salarrullana, 1993 ; Bosh, 1993).

Delitos cometidos por las sectas destructivas

Por otro lado, las sectas destructivas han sido responsables de un gran número de delitos. Entre los más destacados se encuentran los siguientes:

  • Explotación económica.
  • Abandono y abuso de menores.
  • Tráfico de personas.
  • Negligencia grave.
  • Abuso sexual.
  • Infiltración en departamentos gubernamentales y partidos políticos.
  • Fraude.
  • Evasión fiscal.
  • Adquisición fraudulenta y disposición legal de fondos públicos para la asistencia social y de la seguridad social.
  • Violación de las leyes de migración.
  • Interferencia a la obligatoriedad de la educación de menores.

(Bosh, 1993; Nastase, 1999 Dawson, 2009).

¿Por qué las personas entran a sectas destructivas?

No existe un acuerdo en torno a las razones exactas por las que una persona se une a una secta destructiva. Sin embargo, las diferentes investigaciones en torno a este fenómeno han logrado identificar algunos factores en común en los adeptos de este tipo de organizaciones.

En primer lugar, hay que recordar que nadie se une a un ‘culto peligroso’. Por el contrario, los seguidores y conversos suelen percibir su afiliación como algo positivo para su persona, la sociedad, y en algunos casos, el mundo mismo.

Para los adeptos, este tipo de cultos satisface una serie de necesidades:

  • Provee a los individuos de una separación simbólica y literal del entorno familiar para crear una identidad propia.
  • Brinda protección a los seguidores en forma de una familia substituta con el fin de encontrar su ‘verdadero ser’.
  • Ofrece un propósito en la vida, así como una respuesta para las cuestiones del mundo.

(Dawson, 2009).

Se han identificado, además, ciertos eventos que pueden favorecer el que una persona busque consuelo en cultos extremistas y destructivos.

  • Ser víctima de alienación de algún tipo, como racismo u homofobia.
  • Perder el empleo.
  • Muerte de un familiar cercano.
  • Ser víctima de violencia.
  • Conflictos políticos internacionales.

(Dawson, 2009).

Mitos sobre la vulnerabilidad a las sectas destructivas

Existen algunos mitos en torno a las personas que pueden ser susceptibles a la influencia de las sectas destructivas, y cuya consideración distorsiona la imagen real del problema que estos representan.

En primer lugar, se suele pensar que las personas de bajos recursos suelen ser más vulnerables a la influencia de sectas y cultos destructivos. No obstante, la deprivación económica no es actualmente un factor que motive la afiliación a este tipo de grupos. Por el contrario, la pertenencia a este tipo de grupos requiere de disponer de los recursos necesarios para mantener la vida y las exigencias que este tipo de cultos demanda (Dawson, 2009).

Por otro lado, se piensa que las personas que están envueltas en sectas violentas y grupos fundamentalistas pueden tener un pasado criminal oscuro. Sin embargo, según las investigaciones criminales, aquellas personas que perpetran actos criminales y terroristas en nombre de cultos religiosos, solían llevar una vida relativamente normal y no tenían antecedentes penales (Dawson, 2009).

Se suele señalar a las personas solitarias o sin vínculos religiosos como el objetivo ideal de reclutadores pertenecientes a sectas destructivas. No obstante, las personas que no están interesadas en pertenecer a una comunidad o que no prestan atención a temas religiosos, tienen muy poca disposición a ser convertidos. En contraste, los adeptos a este tipo de organizaciones suelen tener antecedentes de haber buscado por un tiempo respuestas religiosas y un interés activo a ser parte de un grupo (Dawson, 2009).

Finalmente, es prudente destacar la muy extendida tendencia de que las personas con depresión u otro trastorno mental están más inclinadas a adherirse a algún tipo de culto con el fin de recibir apoyo. Pero en la realidad, la mayoría de las víctimas de este tipo de organizaciones no reportaron padecer ningún tipo de enfermedad metal, en el periodo anterior a su afiliación (Dawson, 2009).

Los seguidores perfectos

Al analizar las investigaciones y los perfiles de las víctimas de sectas destructivas, es posible toparse con una realidad perturbadora: los adeptos mas vulnerables ante estas organizaciones suelen ser jóvenes de clase media que llevan una vida ordinaria, muestran un rendimiento académico o laboral sobresaliente, y que, por lo habitual, mantienen una buena relación con sus padres. Ante esta situación, surge la teoría de que estos jóvenes mantienen una relación de dependencia arraigada con su familia, por lo que encuentran en los cultos una forma de independizarse de dicho ámbito, sin perder el modelo autoritario y protector que su hogar significaba (Dawson, 2009).

Más allá de la respuesta a esta incógnita, este hecho esquematiza el grave riesgo que las sectas destructivas representan para la sociedad. Las autoridades pueden verse limitadas por el poder económico y político que muchas de estas organizaciones poseen (Nastase, 1999). Sin embargo, el conocimiento a fondo de este fenómeno es un buen primer paso para comenzar la erradicación de esta amenaza creciente.

Referencias:

  • Bosh, J. (1993) Para conocer las sectas. Navarra, España. Editorial Verbo Divino. [Documento PDF]        
  • Dawson, L. (2009) The Study of New Religious Movements and the Process of Radicalization in Terrorist Groups. University of Waterloo, Defence R&D Canada: Centre for Security Science. Recuperado de: apps.dtic.mil
  • Koss, J. (1972) El porqué de los cultos religiosos: El caso del espiritismo en Puerto Rico. [Documento PDF].
  • Nastase, A. (1999) Council of Europe Report – Illegal activities of sects. Committee on Legal Affairs and Human Rights. Recuperado de: archive.is
  • Salarrullana, P. (1993) Las Sectas: Un testimonio vivo sobre los mesías del terror en España. [Documento PDF] Recuperado de: redune.org.es
  • Shaw, C. (2005) Sects and Cults. Greenville Technical College. Recuperado de: shawcss.tripod.com
  • Tapper, A. (2005) The Impact of Cults on Health. Nursing Spectrum. Recuperado de: www.reveal.org
R. Mauricio Sánchez
R. Mauricio Sánchez
Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México. Experiencia docente y en atención clínica, en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.

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R. Mauricio Sánchez
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Licenciado en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Conducta de la Universidad Autónoma del Estado de México. Experiencia docente y en atención clínica, en entidades privadas y públicas, como el Instituto de la Seguridad Social. Redactor especializado en Psicología en Mente y Ciencia.