Diferencias entre ‘psicosis cannábica’ y esquizofrenia

Estudio propone hallar la existencia de posibles diferencias clínicas entre la llamada 'psicosis cannábica' -inducida por cannabis- y la esquizofrenia.

Este artículo fue publicado en la revista Adicciones en el año 2021, escrito por David Rentero, Francisco Arias, Sergio Sánchez-Romero, Gabriel Rubio y Roberto Rodríguez-Jiménez. En él buscan diferenciar las crisis y trastornos psicóticos inducidos por cannabis -la conocida como psicosis cannábica-, y aquellos inducidos o presentes en trastornos esquizofrénicos.

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Introducción al estudio sobre ‘psicosis cannábica’

Se estima que más del 25% de pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, consumen cannabis de forma regular. Debido a esto, se han realizado múltiples estudios con el objetivo de establecer la relación entre el consumo de cannabis y la esquizofrenia. En estos estudios, la conclusión es similar:

  • El consumo de cannabis puede considerarse como un factor de riesgo para el desarrollo de esquizofrenia en personas con vulnerabilidades, en especial, cuando este se consume en grandes cantidades y en edades tempranas.
  • Adicionalmente, se ha observado que, en comparación con otras sustancias psicoactivas, el riesgo de desarrollar psicosis o esquizofrenia es mayor.
  • Se ha comprobado que, bajo efectos del cannabis, en comparación con otras sustancias, la edad de comienzo de la psicosis es más temprana.
  • Asimismo, en personas voluntarias sanas, se ha observado que la psicosis cannábica presenta síntomas tanto positivos –alucinaciones, delirios, lenguaje desorganizado- como negativos –disminución de la actividad, depresión del sistema nervioso central, apatía-.
  • Ahora bien, cuando la psicosis es secundaria al consumo de cannabis -psicosis cannábica-, esta puede remitir en un mes, al combinarse antipsicóticos con abstinencia; sin embargo, en alrededor del 50% de los casos, se desarrollan afecciones psicóticas crónicas.

La esquizofrenia

Se considera una enfermedad del neurodesarrollo, en el cual, el sistema endocannabinoide tiene un papel modulador importante. En 1999, Keshavan (citado por Rentero, et al., 2020), presentó una integración de tres modelos neurobiológicos, con los que pretendía explicar la patogénesis de la esquizofrenia:

  • Desarrollo temprano: En este caso, el trastorno sería secundario a una vulnerabilidad premórbida, compuesta por factores genéticos y ambientales, que intervienen en el desarrollo cerebral temprano.
  • Desarrollo tardío: La maduración cerebral tardía en la adolescencia, el estrés particularmente presente en esta etapa del ciclo vital, y el consumo y exposición a sustancias, estaría relacionado, con la aparición de la esquizofrenia a esta edad.
  • Modelo neurodegenerativo: Que abarcaría de muerte neuronal normal y patológica asociada con la edad.

‘Psicosis cannábica’ versus esquizofrenia

Algunos investigadores proponen que la psicosis cannábica, en comparación con cuadros de psicosis en pacientes no consumidores, tienen diferencias en los mecanismos patogénicos.

Adicionalmente, existe una controversia entre la influencia del cannabis en la presentación clínica de la psicosis; por este motivo, se ha intentado establecer un diagnóstico diferencial para ambos cuadros. Dentro de los resultados de las investigaciones se ha encontrado:

  • Se ha asociado la psicosis cannábica con una mayor gravedad de los síntomas positivos y menor gravedad de los síntomas negativos.
  • En pacientes institucionalizados que presentan cuadros de psicosis cannábica, se han observado más síntomas neuróticos y depresivos.
  • Asimismo, se reporta mayor hostilidad y síntomas ansiosos, en pacientes con psicosis cannábica, así como manía y alteraciones conductuales.
  • Sin embargo, los síntomas positivos remitían más rápido en pacientes consumidores.
  • Finalmente, a pesar de que parece que existen diferencias en las psicosis inducidas, una vez la esquizofrenia se ha establecido, difieren poco en relación con consumo y sin consumo.

Objetivo

La presente investigación tuvo como objetivo establecer la posible existencia de diferencias clínicas, sociodemográficas, evolutivas y a nivel de pronóstico, en tres grupos de pacientes hospitalizados, con los siguientes diagnósticos:

  • Psicosis inducida por cannabis -psicosis cannábica-.
  • Esquizofrenia con antecedentes de consumo
  • Esquizofrenia sin antecedentes de consumo.

Método

La muestra estuvo compuesta por 326 participantes, que cumplían con los siguientes criterios de inclusión:

  • Tener más de 18 años
  • Cumplir con los criterios diagnósticos para esquizofrenia u otros trastornos psicóticos, según el DSM IV.

En cuanto a los criterios de exclusión se estableció:

  • Presentar psicosis asociada a trastornos afectivos.
  • Antecedentes de trauma craneoencefálico moderado a severo.
  • Diagnóstico previo de discapacidad cognitiva.
  • Historial de consumo de sustancias diferentes al cannabis y tabaco.

La muestra estuvo compuesta por pacientes con una edad media de 36,7 años, en su mayoría hombres –68,1%-. El 71% de los pacientes era soltero y el 59% vivía con su familia de origen.

Finalmente, la muestra se dividió en tres grupos:

  • EZ: pacientes con diagnóstico de esquizofrenia sin consumo
  • EZ+CB: pacientes con diagnóstico de esquizofrenia con consumo de cannabis
  • PIC: paciente con brote psicótico y consumo de cannabis -sin diagnóstico de esquizofrenia-.

Instrumentos

Para la evaluación se utilizaron los siguientes instrumentos:

  • Escala de síndromes positivo y negativo PANSS por sus siglas en ingles-, la cual es un instrumento utilizado para evaluar sintomatología de personas con esquizofrenia.
  • Entrevista semiestructurada PRISM-IV – Psychiatric Research Interview for Substance and Mental Disorders for DSM-IV – que permite diagnosticar diversos trastornos psiquiátricos secundarios o relacionados al consumo de sustancias psicoactivas.
  • Cuestionario de consumo de sustancias, formulado por los investigadores.
  • Escala Addiction Severity Index ASI, la cual busca establecer el nivel de afectación en las áreas del individuo, secundaria al consumo de sustancias psicoactivas.

Procedimiento

Se reclutaron a los pacientes entre el 2005 y el 2011, en el Hospital universitario Fundación Alcorcón, en Madrid. Estos pacientes se reclutaron según ingresaban por un episodio psicótico, y fueron evaluados durante el ingreso, por un especialista en psiquiatría.

Posteriormente, hasta el año 2013, se realizó seguimiento a algunos de los pacientes, con el fin de valorar recaídas y reingresos.

Resultados

Dentro de los resultados más llamativos, los investigadores encontraron:

  • Los pacientes del grupo EZ, presentaban un ingreso más tarde que los pacientes de los otros grupos.
  • No se obtuvieron diferencias significativas en los resultados de la escala PANSS en el apartado de síntomas positivos.
  • Sin embargo, el grupo PIC presentó mayor puntuación en el ítem de excitación, en comparación con el resultado del grupo EZ en el mismo ítem. Resultados similares se encontraron con el ítem de hostilidad, cuando se comparó el grupo EZ y el grupo EZ+CB.
  • Por el contrario, se evidenció una mayor puntuación en los ítems de síntomas negativos de la escala PANSS, en pacientes del grupo EZ+CB, en comparación con el grupo EZ.
  • El grupo EZ presentaba humor disfórico con menor frecuencia.
  • Adicionalmente, en relación con la evolución de la enfermedad, los dos grupos de pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, presentaban un mayor número de recaídas que el grupo PIC.
  • En cuando a las diferencias en el consumo de sustancias se encontró un mayor índice de consumo de alcohol en el grupo EZ+CB, aunque la edad de inicio del consumo era tardía.
  • El grupo en el que se evidencia una mayor gravedad médica, fue el grupo de pacientes con esquizofrenia consumidores de cannabis.
  • Finalmente, la edad media de ingreso al hospital fue de 25,9 y 25,2 para los grupos PIC y EZ+CB, mientras que la edad media del grupo EZ fue de 28,7 años.

Discusión sobre la ‘psicosis cannábica’ y la esquizofrenia

  • Una de las diferencias de este estudio con la bibliografía consultada, es que por lo general se realiza una diferenciación de los grupos en relación con el consumo, pero no se tiene en cuenta si el paciente está presentando psicosis inducida o si ya está establecida la esquizofrenia. Adicionalmente, se habían realizado con muestras muy heterogéneas.
  • Asimismo, la clasificación de ‘psicosis cannábica‘ ha sido muy controvertida; de hecho, algunos autores concluyen que no existe, pues no es diferente a otras formas de psicosis. En este estudio, se apoya esta conclusión.
  • Se confirma la hipótesis que el cannabis puede desencadenar psicosis en personas con vulnerabilidad genética, lo que refuerza la necesidad de prevenir el consumo en las personas con alto riesgo y las personas jóvenes.
  • Adicionalmente, se corrobora que los pacientes con síntomas psicóticos inducidos por cannabis, presentan menos síntomas negativos, y menos desorganización de pensamiento.
  • Otro indicador importante fue un puntaje elevado en la dimensión de hostilidad y agresividad en los grupos de consumidores, lo que se ha descrito en previamente, y se puede relacionar con el consumo de sustancias psicoactivas.
  • Adicionalmente, diversos autores han señalado que debido a las mínimas diferencias clínicas entre pacientes con psicosis con y sin consumo, no se puede determinar una diferenciación por medio de la evaluación clínica; sin embargo, se considera que las psicosis inducidas pueden ser un estado inicial de la esquizofrenia, dado que el 50% de estos pacientes desarrolla el trastorno.
  • Finalmente, aunque no se evidencian diferencias significativas en el curso evolutivo entre los tres grupos, si es evidente que las personas consumidoras con o sin diagnóstico de esquizofrenia, suelen presentar más recaídas y peor adherencia al tratamiento.

Conclusión

Las diferencias clínicas observadas en el grupo de psicosis inducidas por consumo -la llamada psicosis cannábica- fueron mínimas en comparación con los otros grupos, aunque fue posible observar:

  • Mayor tendencia a sintomatología maniforme, con poca presencia de síntomas negativos.
  • Menor porcentaje de alucinaciones auditivas.
  • Mayor agresividad.

Sin embargo, una vez se establece la esquizofrenia, estas diferencias desaparecen.

Referencias:

  • Rentero, et al. (2020). Cannabis-induced psychosis: clinical characteristics and its differentiation from schizophrenia with and without cannabis use. Adicciones, 30 (2), 95-108. Recuperado de: adicciones.es
Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.

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Sandra Correa
Licenciada en Psicología por la Universidad El Bosque (Colombia). Máster en Neuropsicología clínica. Experiencia de trabajo como docente, neuropsicóloga y psicóloga clínica en diversas entidades y en centro propio. Redactora especializada en Neurociencias en Mente y Ciencia.